Viviendo a FONDO


3 - 9 de enero
2010

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra

 

Mt 2, 1-12

Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era reydel país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios de Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron:
– ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.
El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les sucedió a todos los habitantes deJerusalén. Mandó llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le respondieron:
–En Belén de Judea, porque así lo escribió el profeta:
“En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de Judá;
porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel.”
Entonces llamó Herodes en secreto a los sabios de Oriente, y se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Luego los envió a Belén y les dijo:
–Id allá y averiguad cuanto podáis acerca de ese niño; y cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo.
Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde se hallaba el niño. Al ver la estrella, los sabios se llenaron de alegría. Luego entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre. Y arrodillándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Después, advertidos en sueños de que no volvieran a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

 

 

medito la Palabra



"Vinieron unos sabios de Oriente" ¿Como es que a menudo los de lejos lo ven más claro que nosotros mismos? Tal vez porque la rutina, el siempre ha sido así, es como un velo que no nos deja ver más allá de nuestro ombligo ... y así quedamos ensimismados en las "tonterías" del día a día y nos perdemos muchas "músicas" que suenan a nuestro lado.
Pero lo peor no es eso, sino que nosotros, como Herodes, no nos interesan mucho las novedades. Ya estamos bien como estamos, nos cuesta cambiar, adaptarnos a la realidad cambiante.
¡Eh, seamos sinceros! Encontramos bonito leer la palabra de Dios pero, por favor, que no nos
complique mucho la vida.

 

 

rezo con la Palabra

 

Padre mío, me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.
Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.

 

 

otras palabras me ayudan

 

...Dada la naturaleza de la búsqueda espiritual, los verdaderos buscadores son pocos, y los impostores muchos...
Una pareja en su luna de miel se disponía a meterse en la cama, en su habitación del hotel, cuando, de
pronto, irrumpió un ladrón enmascarado, el cual dibujó con una tiza un círculo en el suelo, le hizo una seña al recién casado y le dijo: «No te muevas de ese círculo. Si das un paso, te descerrajo un tiro en la cabeza.»
Mientras el pobre hombre permanecía completamente inmóvil en el lugar indicado, el ladrón arrambló con todo lo que pudo y lo introdujo en un saco; y cuando iba a marcharse, vio a la hermosa mujer, ue se cubría con una sábana. La hizo acercarse a él, encendió la radio, la obligó a bailar con él, la carició, la besó... y la habría violado si ella no se hubiera opuesto con todas sus fuerzas.
Cuando, al fin, el ladrón salió de la habitación, la mujer se volvió al marido y le gritó:
«¿Qué clase de hombre eres tú, que te quedas ahí parado en medio de ese círculo sin hacer nada, mientras a mí casi me violan?»
«¡No es verdad que no haya hecho nada!», protestó el hombre.
«¿ Ah, no? ¿Y qué has hecho, si puede saberse?»
«Desafiarle. ¿Cada vez que él volvía la cabeza hacia mí, yo sacaba un pie del círculo»

Anthony de Mello.
LA ORACION DE LA RANA 2. Ed. Sal Terrae. Santander 1988

 

 

 

 

la imagen

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