Viviendo a FONDO

10 - 16 de enero
2010

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra

 

Lc 3, 15-16. 21-22

 La gente se encontraba en gran expectación y se preguntaba si tal vez Juan sería el Mesías. Pero Juan les dijo a todos: “Yo, ciertamente, os bautizo con agua; pero viene uno que os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él es más poderoso que yo, que ni siquiera merezco desatar la correa de sus sandalias.
Sucedió que cuando Juan estaba bautizando a todos, también Jesús fue bautizado. Y mientras oraba, el cielo se abrió, y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma visible, como una paloma, y se oyó una voz del cielo, que decía: “Tú eres mi Hijo amado, a quien he elegido.”

 

 

medito la Palabra

 

Durante unos 30 años Jesús vivió una vida normal, quizás lo único especial y que podía llamar la atención es que no se había casado. La predicación de Juan Bautista fue como el pistoletazo de salida de su anonimato. Dejó su casa, estuvo un tiempo con Juan, hasta que se "convirtió", porque a partir del bautismo de Juan todo cambia en la vida de Jesús. Primero hace un retiro de 40 días en el desierto, después inicia su predicación....

¿En mi vida ha habido un "Juan Bautista"?
¿Yo he sido "Juan Bautista" para alguien? ¿O más bien he escandalizado a alguien?

 

rezo con la Palabra

 

¡Oh Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de si mismos,
de los que aman con algo más que con palabras,
de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.
Danos locos,
chiflados,
apasionados,
hombres capaces de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre sorprendente de la pobreza:
Danos locos,
que acepten diluirse en la masa
sin pretensiones de erigirse en cascabel,
que no utilicen su superioridad en su provecho.
Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes del proletariado,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.
Danos locos, Señor; danos locos.

Lebret, L. J. (287)

 

otras palabras me ayudan


En su autobiografía, el Mahatma Gandhi cuenta cómo, durante sus tiempos de estudiante en Sudáfrica, le interesó profundamente la Biblia, en especial el Sermón de la Montaña.
Llegó a convencerse de que el cristianismo era la respuesta al sistema de castas que durante siglos había padecido la India, y consideró muy seriamente la posibilidad de hacerse cristiano.
Un día quiso entrar en una iglesia para oír misa e instruirse, pero le detuvieron a la entrada y, con mucha suavidad, le dijeron que, si deseaba oír misa, sería bien recibido en una iglesia reservada a los negros.
Desistió de su idea y no volvió a intentarlo.

Anthony de Mello. LA ORACION DE LA RANA 1. Ed. Sal Terrae. Santander 1988

 

 

 

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