Viviendo a FONDO


17 - 23 de enero
2010

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra

 


Jn 2, 1-11

 Al tercer día hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesúsb estaba allí, 2 y Jesús y sus discípulos también habían sido invitados a la boda. 3 En esto se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
–Ya no tienen vino.
4 Jesús le contestó:
–Mujer,c ¿por qué me lo dices a mí? Mi horad aún no ha llegado.
5 Dijo ella a los que estaban sirviendo:
–Haced lo que él os diga.e
6 Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación.f En cada tinaja cabían entre cincuenta y setenta litros. 7 Jesús dijo a los sirvientes:
–Llenad de agua estas tinajas.
Las llenaron hasta arriba, 8 y les dijo:
–Ahora sacad un poco y llevádselo al encargado de la fiesta.
Así lo hicieron, 9 y el encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido. Solo lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio 10 y le dijo:
–Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor hasta ahora.h
11 Esta fue la primera señal milagrosai que hizo Jesús en Caná de Galilea. Con ella mostró su gloria, y sus discípulos creyeron en él.

 

 

medito la Palabra

 

Los novios están sin vino, una situación apurada. María pide que su hijo haga algo para salir de la situación. No sé si María esperaba que su hijo hiciera un milagro o quedó sorprendida, como los servidores, por lo que sucedió. La cuestión es que la confianza total de María en Jesús podía ayudar a aquellos novios provocó el milagro.
Y este tipo de milagros suceden a menudo cuando ponemos en una persona toda nuestra confianza.
Saber que confían en ti, saber que los demás te ven capaz de cambiar las cosas ... es como un catalizador que hace que salgan de nosotros mismos fuerzas insospechadas, voluntad, ingenio y toda nuestra bondad y buena voluntad.
Aprendamos a hacer como María: confiar incondicionalmente con los que tenemos al lado.

 

 

 

rezo con la Palabra


Mi oración, Dios mío, es ésta:
Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón.
Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares.
Dame fuerza pra que mi amor dé frutos útiles.ç
Dame fuerza para no renegar nunca del pobre,
ni doblar mi rodilla al poder del insolente.
Dame fuerza para levantar mi pensamiento
sobre la pequeñez cotidiana.
Dame, en fi, fuerza para rendir mi fuerza,
enamorada, a tu voluntad.
   
Tagore, R. (a,48)

otras palabras me ayudan

 


Se encontraba una familia de cinco personas pasando el día en la playa. Los niños estaban haciendo castillos de arena junto al agua cuando, a lo lejos, apareció una anciana, con sus canosos cabellos al viento y sus vestidos sucios y harapientos, que decía algo entre dientes mientras recogía cosas del suelo y las introducía en una bolsa.

Los padres llamaron junto a sí a los niños y les dijeron que no se acercaran a la anciana. Cuando ésta pasó junto a ellos, inclinándose una y otra vez para recoger cosas del suelo, dirigió una sonrisa a la familia. Pero no le devolvieron el saludo.

Muchas semanas más tarde supieron que la anciana llevaba toda su vida limpiando la playa de cristales para que los niños no se hirieran los pies.

Anthony de Mello. LA ORACION DE LA RANA 1. Ed. Sal Terrae. Santander 1988

 

 

la imagen

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