Viviendo a FONDO


7 - 13 de marzo
2010

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra

 

Lc 13, 1-9

Por aquel tiempo fueron unos a ver a Jesús, y le contaron lo que Pilato había hecho: sus soldados mataron a unos galileos cuando estaban ofreciendo sacrificios, y la sangre de esos galileos se mezcló con la sangre de los animales que sacrificaban.
Jesús les dijo: "¿Pensáis que aquellos galileos murieron así por ser más pecadores que los demás galileos? Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis. ¿O creéis que aquellos dieciocho que murieron cuando la torre de Siloé les cayó encima, eran más culpables que los demás que vivían en Jerusalén? Os digo que no, y que si vosotros no os volvéis a Dios, también moriréis". Jesús les contó esta parábola: "Un hombre había plantado una higuera en su viña, pero cuando fue a ver
si tenía higos no encontró ninguno. Así que dijo al hombre que cuidaba la viña: 'Mira, hace tres años que vengo a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro. Córtala. ¿Para qué ha de ocupar terreno inútilmente?' Pero el que cuidaba la viña le contestó: 'Señor, déjala todavía este año. Cavaré la tierra a su alrededor y le echaré abono. Con eso, tal vez dé fruto; y si no, ya la cortarás"'.

 

 

 

medito la Palabra

 

La paciencia que Dios tiene con nosotros cuando fallamos una y otra vez, cuando olvidamos su Palabra y su Amor, es a lo que estamos llamados a mostrar a los demás.
¿Quién necesita hoy de tu paciencia y de tu amor?

 

rezo con la Palabra

 

Padre,
me recuerdas que soy responsable
de lo que soy y de lo que tengo,
de lo que hago y de lo que dejo de hacer.
Tu amor de Padre espera y desea
que dé frutos abundantes y buenos
para el bien de los hermanos y mi propia felicidad.
Sabes que sólo me podré realizar auténticamente
si desarrollo mis capacidades.
Siempre me ofreces tu ayuda,
pero nunca harás las cosas sin mi.
Jesús, tu Hijo, con el ejemplo
de la higuera que no daba fruto,
nos habla de tu paciencia
pero también de tu exigencia.
Ayúdanos a vivir cada instante
con amor y responsabilidad
para hacer tu voluntad
en bien de todos y así avanzar
por caminos de vida eterna.

 

otras palabras me ayudan

 

 

El enano y el gigante

Cuentan que un gigante se disponía a atravesar un río profundo y se encontró en la orilla con un pigmeo que no sabía nadar y no podía atravesar el río por su profundidad.
El gigante lo cargó sobre sus hombros y se metió en el agua. Hacia la mitad de la travesía el pigmeo, que sobresalía casi medio metro por encima de la cabeza del gigante, alcanzó a ver, sigilosamente apostados tras la vegetación de la otra orilla, a los indios de una tribu que esperaban con sus arcos a que se acercase el gigante.
El pigmeo avió al gigante. Éste se detuvo, dio media vuelta y comenzó a deshacer la travesía. En aquel momento, una flecha disparada desde la otra orilla se hundió en el agua cerca del gigante, pero sin haber podido llegar hasta él. Así ocurrió con otras sucesivas flechas, mientras ambos, gigante y pigmeo, ganaban la orilla de salida sanos y salvos.
El gigante dio las gracias al pigmeo, pero éste replicó: “Si no me hubiese apoyado en ti, no habría podido ver más lejos que tú”.

 

la imagen

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