Canción de amor para Canelo
En el cementerio de San Javier, de Murcia, hay un perro que lleva 10 años durmiendo y viviendo sobre la tumba de su amo. El animal –si es que así puede llamársele-, días después de la muerte de su amo, añorando su presencia, se encaminó él solo al cementerio, encontró su tumba y sobre ella se sentó a esperar a la muerte. Durante muchos días no se movió de sobre su lápida, sin alejarse siquiera para buscar comida. Sólo más tarde, el viejo sepulturero se apiadó de él y sustituyó –en parte- el cariño del muerto. Pero Canelo nunca renunció a su fidelidad. Y allí sigue, recordando a un muerto cuyos parientes ya le han olvidado. El amor del perrillo es la única flor que adorna esa tumba. Hasta el verdín ha borrado ya casi el nombre del muerto. En la memoria de Canelo no se ha borrado nada.
Esta historia – historia y no fábula- impresiona en un mundo en el que la fidelidad ya ‘no se lleva’. Ahora –dicen- ya no hay amores permanentes. Se teme a los compromisos definitivos.
La vida de las personas es difícil, lo sé. Son muchos los humanos que fracasan en sus caminos, en sus amores, en sus esperanzas.
El que empieza su vida entronizando la infidelidad como principio, no fracasa jamás, porque no tiene ni alma con la que fracasar. Los que aman con un ‘ya veremos’ se morirán sin saber lo que es el amor. Porque un amor puede ser débil, o cobarde, o mediocre, pero lo que no puede ser es provisional. Un ‘amor provisional’ es algo tan contradictorio como un círculo cuadrado. Porque si es amor, no es provisional. Y si es provisional, no es amor.
Por eso me emociona ese cariño de Canelo, un amor verdaderamente más fuerte que la muerte. Los periódicos han dicho que es un ‘chucho sin raza, sin clase’. Pero yo creo que tiene más raza y más clase que muchos de los humanos.
Acaba diciendo el autor: “Si las personas amasen a Dios como los perros adoran a sus amos, Dios sería un amo bien servido”.
Jesús va a la muerte por fidelidad al Padre y por fidelidad a toda la humanidad, pues de su fidelidad dependía nuestra salvación.