Viviendo a FONDO


09 - 15 de agosto

2009

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra

 

Juan 6,41-51

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: "Yo soy el pan bajado del cielo", y decían: "No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?" Jesús tomó la palabra y les dijo: "No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan de vida que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo."

 

 

 

medito la Palabra

 

Jesús se nos anuncia, se nos ofrece como Pan de vida. Se nos ofrece… y en nuestras manos está aceptar o no esta oferta. Dejarnos llevar por la atracción del Padre. Para aceptar el Pan de Vida hay que tener hambre de vida. Hay que ser inconformistas y saber distinguir qué es y qué no es vida, qué es y que no es de Dios…
Para escuchar al Padre hay que silenciar aquello que no es del Padre, y vivimos en una vida llena de ruidos interiores.


Señor, ¿tengo hambre de vida? ¿tengo hambre de ti?
Señor, ¿soy capaz de silenciar mis ruidos personales para dejarte entrar, para escucharte?




rezo con la Palabra

Padre, haz de mí un hambriento.
Que tenga hambre de justicia y de paz,
que tenga hambre de fraternidad y de humildad,
que tenga hambre de alegría y de vida en abundancia,
que tenga hambre de amar y de dejarme amar,
que tenga hambre de ser perdonado,
que tenga hambre de entender al otro y de perdonar,
que tenga hambre de iglesia y reino,
que tenga hambre de ti, oh Señor.

otras palabras me ayudan



Pan de Vida..., ¿de qué Vida? Está claro que no nos alargará ni un día más nuestra permanencia en esta tierra; en todo caso, nos cambiará la calidad y la hondura de cada instante de nuestros días. Preguntémonos con honestidad: —Y yo, ¿qué vida quiero para mí? Y comparémosla con la orientación real con que vivimos. ¿Es esto lo que querías? ¿No crees que el horizonte puede ser todavía mucho más amplio? Pues mira: mucho más aun que todo lo que podamos imaginar tú y yo juntos... mucho más llena... mucho más hermosa... mucho más... es la Vida de Cristo palpitando en la Eucaristía. Y allí está, esperándonos para ser comido, esperando en la puerta de tu corazón, paciente, ardiente como quien sabe amar. Y después de esto, la Vida eterna: «El que coma este pan vivirá para siempre» (Jn 6,58). —¿Qué más quieres?

http://www.evangeli.net/dias-liturgicos/IV_179_es.html

 

la imagen

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