Viviendo a FONDO


20 - 26 de diciembre
2009

esta semana:leo la Palabra - medito la Palabra - rezo con la Palabra - otras palabras me ayudan - imagen

 

leo la Palabra


Lucas 1, 39-45


Por aquellos días, María se dirigió de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea,  y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se movió en su vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo. Entonces, con voz muy fuerte, dijo Isabel:
–¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! ¿Quién soy yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Tan pronto como he oído tu saludo, mi hijo se ha movido de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!

 

 

medito la Palabra


Llegamos a la cuarta semana de adviento. Faltan cinco días para celebrar el nacimiento de Jesús, celebrar el Dios que baja y se hace hombre. Llevamos días preparando la fiesta, ¿cómo va la preparación de nuestro corazón? ¿Nuestra persona, nuestro ser está preparado para recibir al niño Dios?

Ante estas preguntas el evangelista se fija en María. Una mujer embarazada que prepara su cuerpo y su corazón para recibir al Señor. Ella se pone en camino y sube a la montaña, símbolo de un camino iniciático que empieza y acepta. Ha aceptado la voluntad de Dios y se pone en marcha. ¿Y tú? ¿Cuál es la voluntad de Dios para ti?¿Te has puesto en marcha?
 
La que será madre de Dios va al encuentro de su prima. Ella se acerca, es ella que inicia el movimiento cuando ella es la más grande, pues ha sido escogida para ser la madre de un bebé que cambiará  y dará un nuevo sentido a la historia. Quien quiera seguir a  Jesús deberá ponerse al frente de aquellos que sirven y ayudan.

Dichosa/o tu por haber creído.

Cuando llega a casa de su prima, los ojos de la fe se abren y la realidad cambia totalmente. La vida, vista desde los ojos de la fe, obtiene un significado nuevo que lleva a alabar y bendecir a Dios por las maravillas que realiza en nuestra vida.

Dichosa/o tu por haber creído.


rezo con la Palabra

 


Una fe fuerte

Martín Lutero

Mira, Señor, esta vasija vacía que debería estar llena.
Mi Señor, llénala.
Soy débil de fe, fortaléceme.
Soy frío en amor, dame calor y hazme ardiente
para poder amar a mi prójimo.
No tengo una fe firme y fuerte;
a veces dudo y soy incapaz de confiar plenamente en Ti.
Oh Señor, ayúdame.
Fortalece mi fe y mi confianza en Ti.
En Ti he sellado los tesoros de todo lo que tengo.
Soy pobre, Tú eres rico y misericordioso para con el pobre.
Soy pecador, Tú eres justo.
En mí hay pecado en abundancia;
en Ti se encuentra la plenitud de la justicia.
Permaneceré, pues, contigo, de quien puedo recibir
pero a quien no puedo dar.

 



otras palabras me ayudan

 

 

Doce actitudes de la vida evangelizadora
Pere Casaldàliga

1- Saber acoger el Evangelio que nos viene a buscar y dejarse convertir por él.
2- No hacer nunca sombra al Evangelio, ni con nuestra cultura, ni con nuestro protagonismo ni con nuestro miedo.
3- Predicar el Evangelio con la vida. Sólo así seremos testigos, compañeros del Testigo Fiel, y de tantos hermanos y hermanas testigos.
4- Practicar, celebrar y anunciar el Evangelio en comunidad eclesial.
5- Cómo quería Jesús, derramar la Buena Nueva como sal, fermento, luz, semilla, en cada sociedad, en cada persona, en cada lucha, en cada esperanza.
6- Recordar siempre que Dios es un Evangelio más grande que el Evangelio escrito, y dar, presentar el Evangelio con mucha delicadeza, como quien da un beso de Dios.
7- No olvidar nunca que el Evangelio conlleva la Cruz.
8- Hacer de verdad, como lo hacía Jesús, que el Evangelio sea de los pobres y que pueda llegar a todo el mundo.
9- Orar el Evangelio. Profundizar el Evangelio en el silencio de la gratuidad y de la disponibilidad. Hacer el Evangelio con la profecía de los hechos.
10- Convocar a todo el mundo alrededor del Evangelio y atraer para Jesús muchos discípulos.
11- Anunciar el Evangelio como el único verdadero Nuevo Orden Mundial capaz de hacernos a todos hermanos y hermanas en un solo mundo humano.
12 - Saber esperar, con insistencia Pascual, la Buena Nueva definitiva de ¡Aquel que viene!.

 

 

la imagen

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