* oraciones
TIEMPO LITÚRGICO:CUARESMA, PASIÓN, CRUZ *

La realidad Acto de Abandono Acto de contriciónAyúdame a hacer silencio - Canción de cuna de la nieve - Cristo, Sabiduría de Dios - El Verbo se hizo carne - Señor, a Jesús le persiguieron - No tengáis miedo de quienes matan - Enséñanos a padecer con Jesús - Defendiendo la Cuaresma - Credo cuaresmal - Señor, haz que sea de aquellos - Es demasiado Himno cuaresmal Himno a Dios Padre¡Escúchame!

 


La realidad
Ignacio Ellacuría
Procedencia: Colaborador/a


Hacernos cargo de la realidad
Cargar con la realidad
Encargarse de la realidad
con misericordia.

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Acto de Abandono

Padre I. Larrañaga

Procedencia: Colaborador/a


En tus manos, oh Dios, me abandono,
modela esta arcilla,
como hace con el barro el alfarero.
Dale forma, y después, si así lo quieres
hazla pedazos.
Manda, ordena ¿Que quieres que yo haga?
¿Que quieres que yo no haga?.

Elogiado y humillado, perseguido,
incomprendido y calumniado,
consolado, dolorido, inútil para todo,
solo me queda decir a ejemplo de tu madre:
"Hágase en mí según tu Palabra".

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz;
no una cruz heroica que pudiera satisfacer
mi amor propio;
sino aquellas cruces humildes y vulgares
que llevo con repugnancia. Las que encuentro
cada día en la contradicción,
en el olvido, el fracaso, en los falsos
juicioso en la indiferencia,
en el rechazo y el menosprecio de los demás,
en el malestar y en la enfermedad,
en las limitaciones intelectuales
y en la aridez, en el silencio del corazón.

Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta.
Amén.

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Acto de contrición
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Señor Jesús,
rostro humano del amor de Dios,
aquí me tienes, ante Ti,
con mis pecados y pobrezas,
mi inconstancia y mi ingratitud
hacia la generosidad que incondicionalmente me ofreces.

Dios Padre, me has creado para gozar de la amistad divina,
pero una y otra vez rompo mi relación contigo;
Jesús, Buen Pastor, me has regalado una vida nueva por tu Cruz y tu Resurrección,
pero yo me empeño en volver a ser un "hombre viejo";
Espíritu Santo, tú me has santificado en el Bautismo,
pero no dejo que ese don dé fruto en mí.

Al don de Dios que me ha hecho hijo suyo
respondo con una vida lejos de los valores del Evangelio:
con el pecado
me opongo al proyecto de Dios,
que no es otro que mi propia felicidad.
Reconozco, con verdadero dolor,
que mis actitudes y actos
han oscurecido mi condición de hijo de Dios
y han causado daño a mis hermanos.

Señor Jesús, Buen Pastor,
ayudado por tu Espíritu, que inspira toda obra buena,
me propongo
celebrar con gozo el Sacramento del Perdón,
signo del amor del Padre que me reconcilia también con la Iglesia.
Quiero seguirte de nuevo por la senda del Evangelio
y reconstruir, desde la caridad,
lo que mi egoísmo destruyó,
sabiendo que donde yo he puesto el pecado tú pones siempre la gracia.
AMÉN.

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Ayúdame a hacer silencio

Marcelo A. Murúa, osb. (Argentina)
Procedencia: Colaborador/a

Ayúdame a hacer silencio, Señor, quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano, guíame al desierto, que nos encontremos a solas, vos y yo.
Necesito contemplar tu rostro, me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos... callar para que vos habléis.

Me pongo en tus manos, quiero revisar mi vida,
descubrir en qué tengo que cambiar, afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pedís.

Ayúdame a dejar a un lado las corridas, las preocupaciones que llenan mi cabeza,
barre mis dudas e inseguridades, ayúdame a archivar mis respuestas hechas,
quiero compartir mi vida y revisarla a tu lado.

Ver donde "aprieta el zapato" para apurar el cambio.
Me tienta la seguridad, el "saberlas todas",
tenerla "clara", no necesitarte, total tengo todas las respuestas.

Me tienta el activismo. Hay que hacer, hacer y hacer.
Y me olvido del silencio, aflojo en la oración,
¿leer la Biblia?, para cuando haya tiempo...

Me tienta la incoherencia. Hablar mucho y hacer poco.
Mostrar facha de buen cristiano, pero dentro,
donde vos y yo conocemos, tener mucho para cambiar.

Me tienta ser el centro del mundo. Que los demás giren a mí alrededor.
Que me sirvan en lugar de servir.

Me tienta la idolatría. Fabricarme un ídolo
con mis proyectos, mis convicciones, mis certezas y conveniencias,
y ponerle tu nombre de Dios.
No será el becerro de oro, pero se le parece.

Me tienta la falta de compromiso. Es más fácil pasar de largo
que bajarse del caballo y hacer la del samaritano.
¡Hay tantos caídos a mi lado, Señor, y yo me hago el distraído!

Me tienta la falta de sensibilidad, no tener compasión,
acostumbrarme a que otros sufren
y tener excusas, razones, explicaciones...
que no tienen nada de Evangelio pero que me conforman...
Un rato, Señor, porque en el fondo no puedo engañarte.

Me tienta el separar la fe y la vida.
Leer el diario, ver las noticias sin indignarme evangélicamente
por la ausencia de justicia y la falta de solidaridad.
Me tienta el mirar la realidad sin la mirada del Reino.

Me tienta alejarme de la política, la economía, la participación social...
Que se metan otros...
Yo, cristiano de Domingo, Misa y gracias...
18 % de desocupación, hospitales que cierran,
chicos sin clase, familias sin vivienda ni terreno...
¿Dice algo a mi cristianismo?

¿O se puede vivir la fe tapándose los ojos?
Me tienta el tener tiempo para todo menos para lo importante.
Y lamentarlo pero no hacer nada para cambiarlo.
La familia, los hijos, la oración... al cuadragésimo lugar.
Hay cosas más importantes. ¿Las hay?

Me tienta, Señor, el desaliento,
lo difícil que a veces se presentan las cosas.
Me tienta la desesperanza, la falta de utopía.
Me tienta el dejarlo para mañana,
cuando hay que empezar a cambiar hoy.

Me tienta creer que te escucho cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir! Dame luz para distinguir tu rostro.

Llévame al desierto, Señor, despójame de lo que me ata,
sacude mis certezas y pon a prueba mi amor.

Para empezar de nuevo, humilde, sencillo,
con fuerza y Espíritu para vivir fiel a Vos.

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Canción de cuna de la nieve
De la Tradición Celta
Procedència: Col:laborador/a

Fría, fría está esta noche mi cama,
frío, frío, está esta noche mi niño,
profundo, profundo, es esta noche tu sueño,
yo en mi sudario y tú en mis brazos.

Sobre mí se desliza la sombra de la muerte,
el tibio pulso de mi amor no se alterará,
el viento de las alturas será el arrullo de tu sueño,
la nieve agarrada a las cumbres, tu manto.

Sobre ti se desliza el color de la muerte,
ángeles blancos flotan en el aire,
el Hijo de la gracia cada estación te custodia,
el Hijo de mi Dios vela conmigo.

Aunque fuerte mi grito, mi queja es vana,
aunque penosa mi lucha, ningún amigo la comparte;
tu abrigo es la nieve de las cumbres,
tu lecho de muerte, el pantano de los valles.

Tus ojos están cerrados, tu sueño es pesado,
tu boca está en mi pecho, pero no buscas leche;
mi canción de amor nunca conocerás,
mi lamento de amor nunca contarás.

Un brazo frío mi amor en mi regazo,
un brazo helado sin vida ni aliento;
que los ángeles de Dios alisen el camino,
que los ángeles de Dios nos llamen al hogar.

Una fuerte escarcha que ningún deshielo suavizará,
la escarcha de la tumba que ninguna primavera teñirá de verde,
un sueño profundo que la alborada no romperá,
el sueño de muerte de la madre y el niño.

La luz celestial dirige mis pies,
la música del cielo da paz a mi alma,
sola estoy bajo la protección de la Roca,
ángeles de Dios me llaman a casa.

Frío, frío, frío está mi niño,
fría, fría, fría está la madre que te observa,
triste, triste, triste es mi lamento,
cuando el tinte de la muerte se desliza sobre mí.

Oh Cruz del cielo, signa mi alma,
oh Madre de los recién nacidos protege a mi niño,
oh Hijo de lágrimas a quien una madre crió,
muestra tu ternura en la muerte a los necesitados.

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Cristo, sabiduría de Dios
Manuel Regal
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org

Te doy las gracias,
Jesús, Cristo crucificado,
Porque tu eres mi sabiduría.

Tu, Jesús,
Locura de Dios,
Eres mi sabiduría.
Tu, Jesús,
Debilidad de Dios,
Eres mi fortaleza.

Te doy gracias,
Porque escogiste a los tontos,
Para avergonzar a los inteligentes,
Porque escogiste a los débiles,
Para avergonzar a los fuertes.
Porque escogiste a la gente común y despreciada
Para rebajar a la élite y la jet set.
Porque escogiste lo que no es nada
Para rebajar al poderoso.

Jesús,
Que me abra y descubra
La sabiduria y la fuerza de tu cruz,
Que ella me guie y me conduzca
En mi trabajo con la gente.
Que ella acompañe cada día
Mis luchas y esperanzas.


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El Verbo se hizo carne
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

En Jesús, el Verbo

se hizo carne,

palabra corporal

vestida de tiempo y espacio,

grito y temblor,

gesto y ternura,

accesible al ojo, a la caricia y al oído,

originalidad inagotable

surgiendo en medio

de la vida cotidiana,

fidelidad crucificada,

espesor humano

resucitado del sepulcro

del sanedrín y del imperio

por la fuerza del Espíritu.

Todo nuestro cuerpo

espera esta Palabra

desde el primer segundo

de existencia,

para irse haciendo

en el encuentro con ella,

carne liberada,

cosmos redimido,

transparente destello

del dolor cotidiano,

esperanza que brilla

en medio de los límites

de la condición humana,

pedazo de historia

transportada al infinito

en la reconciliación

sin fin y sin distancias

de la vida resucitada.

El Verbo encarnado

está todo él orientado

hacia nosotros,

esfuerzo infinito

de Dios que se expresa

en la cercanía corporal

de una vida caminante

por los más estrechos

callejones torcidos,

de la misma manera

que se adentra por su Espíritu

hasta la más íntima

puerta estrecha

de mí mismo.

Y todos nosotros,

llenos de nombres y de fechas,

de aromas y de golpes

en las costuras de la carne,

nos vamos haciendo

infinitos en su abrazo.

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Señor, a Jesús lo persiguieron
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Señor, a Jesús lo persiguieron,
lo buscaron, lo mataron,
por anunciar la buena noticia del Reino,
por acoger los pecadores,
por defender la adúltera.

Hay hombres y mujeres
que han hecho suya la causa de Jesús,
por esto son vejados, perseguidos, asesinados.

Concédenos la fuerza de tu Espíritu,
para mantenernos firmes,
en la confesión de fe en Jesús muerto y resucitado,
en el servicio a los pobres,
en el seguimiento de Jesús sin condiciones.

Concede a tus siervos
predicar tu Palabra con valentía.

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No tengáis miedo de quienes matan
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Señor, tú nos dices:
"No tengáis miedo de quienes matan",
y nosotros estamos llenos de miedos.
Miedo que el compañero de tertulia o de trabajo
sepa que somos de los tuyos.
Nos da miedo jugarnos la piel por el Reino,
por la solidaridad con los pobres,
por las reivindicaciones justas,
por la causa de los no rentables
de una sociedad consumista.
Nos da miedo perder nuestro lugar de privilegio,
nuestro prestigio, nuestros dineros,
por un galileo condenado,
a quien echaron fuera de la ciudad para matarlo,
y que no disponía ni de dos palmos de tierra.
para ser enterrado.
Envía de nuevo, Señor, tu Espíritu
sobre quienes hoy nos llamamos
tus discípulos,
para que anunciemos con valentía
el Reino y su justicia
para que nos hagamos pobres con los pobres,
ante el poder que los oprime y los explota,
para que seamos los profetas de la nueva denuncia,
los testigos incómodos para los injustos,
comprometidos de lleno con quienes tú amaste
hasta dejar la vida,
con los habitantes de barrios y guetos marginales
con los que la sociedad del bienestar etiqueta,
como "gente de malvivir".
Señor,
con orgullo nos proclamamos tus discípulos,
y nunca hemos sido inquietados
ni mucho menos perseguidos por tu causa;
nos llamamos solidarios,
y nunca los amos del poder y del dinero
nos han expulsado de sus "sinagogas"
por denunciar su explotación y su injusticia.
Señor, que podamos sentir de tus labios:
"Veníd, benditos de mi Padre,
porque anunciasteis con coraje
el Evangelio del Reino,
porque estuvisteis con el pobre,
porque denunciasteis a los políticos que castigan
a gitanos, negros y emigrantes,
y por todo esto fuisteis perseguidos."

Señor, Jesús vino y nos habló de tí.
Desmontó falsas imágenes
que escondían tu verdadero rostro.
Te asemejas más al padre bondadós,
a la madre tierna,
que al Dios que da miedo
y que emplea con maestría rayos y truenos.
Tú eres el Dios feliz
y repartes felicidad
a los pobres de nacimiento,
a quien hemos fabricado con nuestras injusticias,
con nuestras estructuras de pecado,
con nuestros corazones duros de ricos satisfechos.
Señor, sólo tú eres capaz de hacer feliz
al niño que llora, porque tiene hambre,
a la madre que no tiene leche para darle de mamar,
a quien lleva en su carne
las cicatrices de la guerra,
a quien tiene la piel marcada
por las señales de la tortura.
Señor, tú eres el Dios humilde que hace felices
a quienes no se rebelan
contra la mano que los hiere,
a quienes devuelven sonrisas por insulto,
a quienes no vuelven odio por odio,
bofetada por bofetada,
sino que ofrecen la otra mejilla.
Señor, tú haces felices
a quienes su hambre más acuciante
es el hambre de justicia,
a quienes tienen sed insaciable
de igualdad de oportunidades,
de derechos, de bienestar,
de cifras en todas las cuentas corrientes,
abiertas y por abrir.
Tú, el Dios misericordia, haces felices
a quienes practican misericordia,
con el apaleado en el camino,
con la prostituta, con el drogadicto,
con el negro, con el gitano,
con todos quienes la sociedad echa a la calle,
como desecho humano.
Señor, tú haces felices a los limpios de corazón y de mirada,
a quienes no se manchan las manos
con el tráfico de influencias, con el dinero negro,
con la sangre de inocentes pagada como precio.
Señor, tú eres el Dios de paz
y eres feliz con los no violentos,
con los pacíficos,
con los insumisos,
con los objetores a la guerra,
a las armas que hieren y que matan,
con quienes defienden la madre naturaleza
de toda forma de agresión.
Tú, el Dios perseguido y Dios de los perseguidos,
eres la felicidad de quienes se juegan la piel
por la causa de la justicia,
de quienes padecen la agresión
de la mentira o la tortura,
por defender el débil contra los poderosos.

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Enséñanos a padecer con Jesús
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Señor, aunque nos rebelamos,
Aunque maldecimos nuestra suerte,
el dolor está aquí enganchado a nuestra carne.
Qué difícil creer que, quienes hemos sido creados
para vivir y ser felices,
nos veamos torturados sin remedio,
por la enfermedad que se clava en nuestros huesos,
por hermanos de carne y sangre
que torturan, maltratan y matan sus hermanos,
carne de su carne y hueso de sus huesos.
Señor, danos fortaleza para afrontar el dolor
que no podemos desterrar de nuestras vidas;
generosidad sin límite para ser bálsamo
en las heridas de los más golpeados por el sufrimiento.
Por mucho que el dolor apriete,
que no dudemos que tú estás ahí,
aunque te hagas impalpable e invisible,
y que nuestro sufrimiento es fecundo,
cuando padecemos por los otros, como Jesús.


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Definiendo la Cuaresma
El Salmista 133
Procedencia: Colaborador/a


La Cuaresma es mirar bien a Jesús, mirar su rostro,
aprender sus rasgos de memoria,
interiorizarlos, que sean tuyos,
que formen parte de tu historia.

La Cuaresma es subir hasta el Tabor, hasta el Calvario,
ir desde el desierto hasta la Pascua,
sin mirar atrás, y sin perderse,
superando el esfuerzo en la esperanza.

La Cuaresma es abrir tu casa totalmente - desordenada, oscura -,
y dejar entrar el viento que la limpie,
y que entre todo el sol radiante, que la ilumine,
y que se convierta en coloreada vidriera.

La Cuaresma es escuchar la palabra poderosa,
(que es afilada espada y es martillo),
para que tu corazón hiera y sacuda,
y un vez renovado, el Espíritu habite en él.

La Cuaresma es suplicar por el fuego y por el agua,
para apagar la sed y contra el frío vivo,
que el fuego se convierta en llama airosa
y el agua sea un inagotable río.

La Cuaresma es salir a buscar al hermano
y ponerte a servirlo acto seguido,
descubrir, con amor, sus desazones,
quizás son las desazones de Jesucristo.

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Credo quaresmal
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Creo en la Cuaresma y en la oportunidad que nos da
para renovar nuestras fuerzas y nuestras voluntades.
Creo en este camino ilusionante y
exigente que me acerca a la Fiesta de la Reconciliación.
Creo en todos los propósitos que hago para vivir una Cuaresma
diferente y a no malograr otro año, el camino que se nos ofrece.

Creo en la Pascua de Vida, sentido último de nuestro caminar.
Creo en su memoria y en el impulso que me da para ser
Luz, Fuego y Agua para nuestros hermanos. Creo en la Cruz y me siento agradecido por su sacrificio y desligado de mis debilidades. Creo profundamente que lo hizo también por mí sin exigirme ninguna respuesta. Creo que la Pascua me hará abrirme a Él y me impulsará a esparcir sus frutos y su vida.

Creo en la Iglesia, con mayúsculas y minúsculas.
Una iglesia de hombres y mujeres libres, felices y comprometidos.
Creo en la iglesia que es luz en la oscuridad y altavoz de los que no pueden hablar.
Creo en esta comunidad de personas tocadas por el Amor de Dios que se reúne para fortalecerse y se alimenta de la Palabra que da vida.
Creo en todos los hombres que luchan por la iglesia universal y el Reino sin esperas.

Creo en Jesús, que confía infinitamente en nosotros. Él nos comprende y nos espera, nos anima y nos refuerza.
Creo en su Amor y esta creencia nos revitaliza.
Creer en Él, me hace creer y confiar en mí mismo y me anima a
colaborar en la construcción del Reino.
Me siento tan amado que confío en Él y me lanzo!!

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Señor, haz que sea de aquellos...
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Señor,
haz que sea de aquellos
que arriesgan su vida,
que dan su vida.
Para qué sirve la vida
sino para darla.
Señor, vos que habéis nacido
al azar de un viaje,
y habéis muerto como un malhechor,
tras haber seguido, sin dinero,
todos los caminos:
los del exilio,
los de las peregrinaciones,
los de las predicaciones itinerantes...,
hacedme salir de mi egoísmo,
de mi confort.
Que, marcado con vuestra cruz,
no tenga miedo de la vida dura.

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Es demasiado
M.Ferrés, en el libro:"Dios cerca" de Jordi Daví
Procedencia: Colaborador/a

Es demasiada la vida que hay en ti como
para contentarte con vivir de pequeñas migajas,
y sólo de cuando en cuando.

Eres demasiada persona
para que te engañes a ti mismo y a los otros
vegetando en este mundo.
Es demasiado reseca la tierra que pisas
para que no veas que pueda nacer una flor.
Es demasiado el bien que puedes hacer dando la vida,
que llega a ser una injusticia el reservártela.
Es demasiado grande la fuerza del compartir la vida,
para que te emperres en vivir como un egoísta.

Es demasiado verdadera la felicidad,
para que la busques en tonterías.
Es demasiado liberador el mensaje de Cristo,
para que continúes encadenándote tú mismo, sin esperanza.
Está demasiado presente la Cruz de Cristo,
para que los problemas te puedan vencer.
Es demasiado vivificante el Espíritu de Dios,
para que te puedas cerrar una vez más.
¡Es demasiada vida la vida, para que no la celebres !
Abre las manos, el corazón y la mente y
déjate agarrar por la vida nueva !

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Himno Cuaresmal
Autor/a: Desconegut/da
Procedència: Col:laborador/a


Jesús, oh sol que nos has salvado,
brilla en el fondo de nuestros corazones,
ahora que vuelve el día claro
y la noche oscura se va diluyendo.

Ya que nos das un tiempo de perdón,
haz que te ofrezcamos nuestro corazón
purificado con nuestros llantos,
como holocausto, ardiente de amor.

La fuente misma del pecado
manará lágrimas a raudales,
si un verdadero arrepentimiento
rompe este corazón, tan endurecido.
Llega el día, vuestro día,
y todo el mundo volverá a fluir.

Llenos de alegría volvemos,
guiados por ti, al buen camino.
Quiera adoraros todo el mundo
a ti, oh Trinidad clemente,
y te cantaremos un cántico nuevo,
por obra tuya renovados.

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Himno a Dios Padre
John Donne

Procedència: Col:laborador/a

¿Perdonarás aquel pecado por el que comencé;
que fue mi pecado, aunque fuera cometido antes?
¿Perdonarás aquel pecado por el que corrí,
y corro todavía, por más que lo deplore?
Cuando lo hagas, aún no lo habrás hecho,
pues aún tengo más.

¿Perdonarás aquel pecado por el que conseguí
que otros pecaran, haciendo de mis pecados su puerta?
¿Perdonarás aquel pecado que evité
un año o dos, mientras me hundía en otros muchos?
Cuando lo hagas, aún no lo habrás hecho,
pues aún tengo más.

Tengo un pecado de miedo, que cuando haya hilado
mi última hebra, pereceré en su orilla:
pero júrame por Ti que en mi muerte tu Hijo
brillará como ahora brilla, y como brilló siempre.
Y hecho esto, que Tú has hecho,
ya no temo más.

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¡Escúchame!
Ben Jonson Autor/a: Desconegut/da
Procedència: Col:laborador/a


¡Escúchame, oh Dios!
Un corazón roto
es mi mejor dote:
utiliza de nuevo tu vara
para que pueda comprobar
de ese modo tu amor.

Si no hubieras sido
severo conmigo,
y me hubieras dejado libre,
ya me habría olvidado
de mí mismo y de ti.

Pues es tan dulce el pecado,
que la mente desorientada
rara vez se arrepiente
a menos que encuentre
su castigo.

¿Quién podría pedir
más de lo que Tú has hecho?
Entregaste un Hijo
para liberar a un esclavo,
primero hecho de nada,
con todo desde entonces comprado.

Pecado, muerte e infierno
su Nombre glorioso
venció por completo.
Sin embargo me rebelo
y del mismo modo ofendo.

Pero jugaré
antes de mi derrota
mi última carta,
seguro de ganar
bajo su Cruz.


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