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Catalán

Estudio de la Palabra

Es el estudio de Jesucristo en la Palabra de Dios. Este estudio nace del deseo y de la necesidad de conocer a Jesús para darlo a conocer. Nos hará hacer la experiencia que Jesucristo nos hace crecer en su Amor y avanzar en su seguimiento.
El fruto y eficacia del Estudio de Evangelio se recoge cuando se hace con una cierta continuidad y marcando un cierto itinerario de los aspectos de Jesús que queremos descubrir, estudiar, profundizar.

Ver anteriores

Propuesta de Lectio Divina personal (o en grupo)
I Domingo de Cuaresma_Ciclo A Mt 4,1-11

(A) ORACIÓN

ORACIÓN

Envía sobre nosotros, Señor, tu Espíritu Santo:
que disponga nuestro corazón para escuchar tu Palabra;
que nos conceda encontrarte en ella;
y que haga que esta Palabra se convierta en vida en nuestras personas.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN

1. LEE...

¿Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Mt 4,1-11)

En aquel tiempo, Jesús fue conducido al desierto por el Espíritu para ser tentado por el demonio. Y después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, al final tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes». Jesús le respondió: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta el templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Mandará a sus ángeles que te cuiden y te tomarán en sus manos, para que no tropiece con las piedras tu pie”». Jesús le contestó: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios ”».Luego lo llevó el diablo a una montaña muy alta y mostrándole la grandeza de todos los reinos del mundo le dijo: «Todo esto te daré si te postras y me adoras”. Jesús le replicó: «Retírate, Satanás, porque está escrito: “Adorarás al Señor, tu Dios, sólo a él darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Comentarios:

El pasaje de las tentaciones es mucho más breve en Marcos que en Mateo y Lucas. La semejanza de estos dos últimos hace pensar que ambos lo recibieron de una fuente común, en la que aquel recuerdo breve (Mc 1,12-13) había sido ampliado con un diálogo entre Jesús y Satanás, a base de citas y referencias al Antiguo Testamento.

El relato de Mateo está muy elaborado literaria y teológicamente. Su principal interés es subrayar la obediencia de Jesús como Hijo a la voluntad de Dios, y el contraste entre el fracaso de Israel en su camino por el desierto y la victoria de Jesús. Esta elaboración tan cuidada del relato hace pensar que Mateo ha querido condensar en él las pruebas que acompañaron a Jesús a lo largo de toda su vida, y que seguían acechando a la iglesia: la alternativa entre el poder y la gloria por un lado, y la obediencia humilde a la voluntad del Padre por otro. Jesús escuchó la invitación a acreditarse por medio de signos portentosos (Mt 12,38; 16,1), y a abandonar el camino de la cruz (Mt 16, 21-22), pero a lo largo de toda su vida dejó bien clara su condición de Hijo de Dios, obediente al Padre. Los primeros cristianos experimentaron también la tentación del poder y la gloria, pero también ellos optaron por el modelo de los que sólo viven para hacer la voluntad del Padre (Mt 5, 3-12; 6, 25-34).

Los cristianos de todas las épocas pueden ver reflejada su propia experiencia en este relato. La introducción nos sitúa en el contexto adecuado: el Espíritu de Dios es quien guía a Jesús; le lleva al desierto, que en el Antiguo Testamento es el lugar donde el pueblo de Israel experimentó la prueba y la asistencia de Dios; allí pasa Jesús cuarenta días y cuarenta noches, que recuerdan a Moisés (Ex 34:28) y a Elías (2 Re,19-8), y resumen los cuarenta años que duró el camino de Israel por el desierto. Las tres tentaciones son en realidad una sola, pues la pretensión continua de Satanás es hacer renegar a Jesús de su vocación como Hijo obediente de Dios.

En el bautismo (Mt 3,13-17) la voz del cielo había declarado solemnemente que Jesús es el Hijo, y que lo es según el modelo del siervo sufriente: ahora las palabras insidiosas del tentador ponen en tela de juicio esta afirmación y la vocación de Jesús, pidiéndole que se doblegue ante el poder y la gloria, y que utilice su condición de Hijo para someter a Dios. Venciendo la prueba Jesús aparece como el auténtico Israel. Las tres “tentaciones” recuerdan los momentos de prueba en el camino de Israel por el desierto: la petición del pan (Ex 16), el culto a los ídolos (Ex 32). Las respuestas de Jesús, con tres citas tomadas del libro del Deuteronomio (Dt 8:3; 6:16 y 6,13-15) se sitúan en el mismo contexto. Jesús ha salido victorioso de la prueba a la que sucumbió Israel, por eso puede convocar al nuevo pueblo de Dios.

2. MEDITA...

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

“El Espíritu nos lleva con Jesús al desierto, lugar de la prueba, de purificación y de transformación.”

“Desierto,experiencia de amor. “La llevaré al desierto y le hablaré al corazón (Os. 2, 16)”

a)    “Me ayudas a reconocer las tentaciones”

b)    “Confío en Ti”

3. CONTEMPLA Y REZA...

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

Señor,

amigo que alientas mí vida, a Ti quiero yo adorar.

Ayúdame, Señor, a no esconder mi rostro

cuando alguien me pregunta qué me va a mí todo lo tuyo.

Y porque quiero, Señor, vivir de tu palabra,

“no me dejes caer en la tentación”

4. ACTÚA...

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

5. COMPARTE...

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

6. DA GRACIAS...

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

Ven, Espíritu Santo,
ilumina mi corazón para que pueda entender la Palabra,
conocer más a Jesús
y hacer que en mi vida camine con criterios evangélicos.


Fuente Oración: Evangelio al dia 2019 Ed. CCS

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