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Catalán

Estudio de la Palabra

Es el estudio de Jesucristo en la Palabra de Dios. Este estudio nace del deseo y de la necesidad de conocer a Jesús para darlo a conocer. Nos hará hacer la experiencia que Jesucristo nos hace crecer en su Amor y avanzar en su seguimiento.
El fruto y eficacia del Estudio de Evangelio se recoge cuando se hace con una cierta continuidad y marcando un cierto itinerario de los aspectos de Jesús que queremos descubrir, estudiar, profundizar.

Ver anteriores

Propesta de Lectio Divina personal (o en grupo)
III Domingo de Pascua_Ciclo A_ Lc 24,13-35

(A) ORACIÓN

ORACION

Ayúdame, Padre, a confiar de verdad en tu fuerza y en tu ayuda.
Ayúdame a creer que puedes hacer de mí una persona nueva,
testimonio coherente y alegre de tu presencia en mi vida.
Ayúdame a estar atento a la Palabra que ahora voy a meditar
y a las posibles llamadas que me hagas a través de ella.

(B) PASOS PARA LA MEDITACIÓN

1. LEE...

Qué dice el texto?

Atiende a todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas. Para la comprensión del texto te pueden servir los comentarios que te ofrecemos a continuación.

Texto (Lc 24,13-35)

Aquel mismo día, dos de ellos se dirigían a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos trece kilómetros. Iban hablando de todos estos sucesos; mientras ellos hablaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar con ellos. Pero estaban tan ciegos que no lo reconocían. Y les dijo: «¿De qué veníais hablando en el camino?». Se detuvieron entristecidos. Uno de ellos, llamado Cleofás, respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha sucedido en ella estos días?». Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo, cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, pero a todo esto ya es el tercer día desde que sucedieron estas cosas. Por cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han dejado asombrados: fueron muy temprano al sepulcro, no encontraron su cuerpo y volvieron hablando de una aparición de ángeles que dicen que vive. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres han dicho, pero a él no lo vieron”. Entonces les dijo: «¡Qué torpes sois y qué tardos para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?”. Y empezando por Moisés y todos los profetas, les interpretó lo que sobre él hay en todas las Escrituras. Llegaron a la aldea donde iban, y él aparentó ir más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque es tarde y ya ha declinado el día». Y entró para quedarse con ellos. Se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces sus ojos se abrieron y lo reconocieron; pero él desapareció de su lado. Y se dijeron uno a otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Se levantaron inmediatamente, volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los once y a sus compañeros, que decían: «Verdaderamente el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón». Ellos contaron lo del camino y cómo lo reconocieron al partir el pan.

Comentarios :

Este relato, exclusivo de Lucas, presenta a dos discípulos desconocidos, que han perdido la fe en Jesús por el escándalo de la cruz (Lc 24,21). Jesús se les hace el encontradizo en su camino de decepción y les explica las Escrituras. Ellos lo reconocen en el gesto de partir el pan. En el tiempo de la Iglesia, los discípulos de Jesús hemos de abandonar también la idea de un Mesías poderoso y nacionalista (Lc 24, 19.21) para creer en un Mesías que por el sufrimiento entra en la gloria (Lc 24,26).

Lucas es el único autor del Nuevo Testamento que habla explícitamente del Mesías sufriente (Lc 24,46; Hch 3,18; 17,3; 26,23). Este título como tal no se encuentra en el Antiguo Testamento ni en la literatura judía anterior al período del Nuevo Testamento. El tema se encuentra ya en (Mc 8, 31-33), pero allí no aparece todavía el título del Mesías. Este relato resume y describe el camino catequético-litúrgico de la comunidad lucana. El desarrollo de la misma narración nos lo describe gráficamente (véase un relato lucano similar en Hch 8,26-40).

Los ojos de los discípulos de Emaús no podían reconocer a Jesús resucitado, estaban cerrados. Las esperanzas puestas en Jesús habían quedado frustradas. Era necesaria una “mirada” especial para reconocer al resucitado. Su fe sólo alcanzaba a ver en Jesús a un profeta de Dios. Su tristeza expresa el fracaso de sus expectativas mesiánicas. La cruz era para ellos el fin de toda esperanza. Interrogados por Jesús sobre lo ocurrido en Jerusalén, los dos personajes nos dan una síntesis de la proclamación eclesial sobre Jesús, pero sólo hasta la muerte (Lc 24,19-24).

Falta en su descripción la fe en el Señor resucitado, aunque conocen la tradición de la tumba vacía. Sólo el encuentro con el resucitado puede dar sentido al escándalo de la cruz (1 Cor 1,18-25). Sin embargo, la explicación que da Jesús de la Escritura, hace que su corazón arda nuevamente, y así pueden reconocerle al partir el pan. Las palabras con las que se describe este último gesto nos evocan la Eucaristía de la Iglesia primitiva. Con ello Lucas quiere recordar a los miembros de su comunidad que al romper el pan (Hch 2,42.46; 20,7.11) el encuentro con el resucitado era siempre posible, como les ocurrió a los discípulos de Emaús. Quiere así este relato responder también a una pregunta que se hacían los miembros de la comunidad lucana y que es todavía pertinente.

Si Jesús ha resucitado y está vivo, ¿dónde puedo encontrarlo? La respuesta de Lucas es que si Jesús no se revela hoy como el viviente es porque nuestro corazón no está plenamente abierto. Jesús camina muchas veces junto a nosotros como un desconocido (Lc 24,16; ver Mt 25,31-46), y para reconocerlo tenemos que dejarnos guiar por su palabra leída muchas veces en la celebración de la Eucaristía. Entonces se abrirán nuestros ojos y le reconoceremos (Lc 24,31)


2. MEDITA...

¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Sugerencias:

Lo importante es dialogar… comunicarnos abiertamente para que el Resucitado se instale en nuestro camino

Hemos de rehacer el camino, volver al lugar de los hechos, a la comunidad, al origen y descubrir el encanto de saberse amado: ahí se nos abren los ojos.

  • ” ¡Quédate con nosotros! “

  • ” Él nos habla en el camino “

3. COMTEMPLA Y REZA...

¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Sugerencias:

•    Cuando esté triste y sin fuerzas, concédeme,
Señor, encontrarte en quien me tiende la
Mano para confortarme y darme ánimos


4. ACTÚA...

¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

5. COMPARTE...

Si la Lectio se hace en grupo, podéis compartir con sencillez lo que cada uno ha descubierto, para enriquecimiento del grupo.

6. DA GRACIAS...

Puedes acabar este momento con una oración: expresa a Dios lo que has vivido, dale gracias por lo que te ha manifestado, y pide al Espíritu que te haga pasar de la Palabra a la vida.

Jesús, alegría nuestra,
que tu continua presencia entre nosotros
nos conduzca a entregar nuestras vidas a los más pequeños.
Aunque a menudo te olvidamos y te ignoramos,
tu amor es más fuerte que nuestra incertidumbre,
y permanece dentro de nosotros
invocando constantemente a tu Espíritu Santo
para que nos abra los ojos y nos haga hombres y mujeres nuevos.

Fuente (comentarios y sugerencias): http://www.siervas-seglares.org

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