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Catalán

Mirando al Sur

 

Reflexiones y oración desde la dimensión solidària y misionera, a partir de la realitat de los países del Sur.

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Un capítulo de la vida de una niña guineana

El martes, 16 de octubre de este año que termina, la niña de once años Adams Gabriel Soumah, de Guinea-Conakry, llegó al aeropuerto de Barcelona para someterse a una intervención de trasplante de córnea en la Clínica Barraquer. Con ojillos cansados, casi cerrados, sus cascos de música en los oídos y su mochila a la espalda, la chica apareció de la mano de un empleado del aeropuerto en la T1 de El Prat, donde Manolo y yo la esperábamos. En nuestra casa, Adams se alojaría el tiempo que hubiera de permanecer en la ciudad condal.


Todo empezó el pasado junio, cuando un amigo misionero de la pareja, Cisco Ubach, salesiano residente en Conakry capital, donde él ejercía de párroco, escribió a VOLS –Voluntariat Solidari-, una ONG de la familia salesiana con la que colaboro desde hace algunos años. En su correo Cisco preguntaba si desde VOLS se podía hacer algo por devolverle la vista a una niña de su parroquia, casi ciega, que según un informe médico local necesitaba con urgencia un trasplante de córnea.

Ni cortos ni perezosos algunos voluntarios de VOLS –entre ellos yo- nos pusimos a la labor de buscar “por tierra, mar y aire” alguna institución que pudiera hacerse cargo de la intervención. Tuvimos suerte –había movilizado a todos los amigos y conocidos de mi entorno (y de entornos ajenos)- y obtuve una respuesta –una única respuesta-, pero suficiente. A principios de julio, Sonia Valdespino, una de las asistentes sociales de la Fundación Barraquer –una profesional increíble- nos respondió.

Nos solicitaba el envío del informe médico de la niña y lnos informaba de que la Fundación estudiaría el caso. Sucedía a finales de julio y Sonia Valdespino anunciaba sus vacaciones prometiendo reanudar el proceso a su regreso. A principios de septiembre, retomó el contacto y la segunda semana comunicaba la aceptación de la intervención por parte de la Fundación. Pocos días después, Adams ya tenía concertada, gracias a Sonia, su primera visita médica en la Clínica Barraquer de Barcelona.

Mi marido y yo íbamos a hacernos cargo de la pequeña durante el tiempo que hiciera falta. Nuestro amigo Xec -otro misionero salesiano residente en Conakry donde tiene en marcha un proyecto de ilusión para niños y niñas de uno de los barrios más pobres de la ciudad- se encargó de todo el papeleo en la embajada española (pasaporte, permiso de estancia holgado –para tres meses-…), la familia de la niña reunió, con mucho esfuerzo, el dinero para el viaje de ida y vuelta… . Y el martes, 16 de octubre, Adams se plantó en Barcelona con su mochila y sus cascos.

Al día siguiente, miércoles, 17 de octubre, Adams, Manolo y yo acudimos a la primera visita en la Clínica Barraquer. Tras examinar los ojos de Adams, el Dr. Álvarez de Toledo, que iba a encargarse de la operación, dijo algo que cambió las expectativas de los tres: “la operación no es lo complicado, lo más delicado es el postoperatorio; la niña debe quedarse un mínimo de un año. Hay que operarle de urgencia el ojo izquierdo, y si hubiera que intervenirla también del derecho, entonces habría de quedarse dos años”.

Aquello cambió en un momento los planes; había que actuar y rápido: escolarización, traspaso de la patria potestad de Adams… . Manolo y yo pensamos en diversas posibilidades de escolarización: ¿Escuela francesa? –Adams habla sousou y francés-, pero era poco probable que la niña fuera aceptada allí…; Manolo tuvo una idea brillante: Adams participaba en Conakry del proyecto del amigo salesiano Xec, lo mejor sería preguntar en algún colegio salesiano: efectivamente, el viernes siguiente Adams acudía a la escuela salesiana de Mataró donde fue recibida con bombo y platillo por los directores de la comunidad salesiana (Joan) y de la escuela (Silvia) y por un increíble equipo de profesores, unos profesionales de la enseñanza con mayúsculas, verdaderos maestros educadores, de los de verdad. El sábado Adams asistía también al esplai de la tarde que llevan todo un equipo de monitores jóvenes muy ilusionados y tutelados por Joan.

Idas y venidas de llamadas con el padre, la madre, la tía de Adams. Idas y venidas de correos con Xec, Cisco y la familia. Nuevo papeleo en Conakry: Xec puso en marcha a la familia para la delegación de la patria potestad; Javi, un cooperante español en Conakry, traería los papeles en su viaje privado a Barcelona. Había que comprar ropa de invierno: Bego, de VOLS, consigue dos maletas llenas…

El día 26 de noviembre Adams fue operada de su ojo izquierdo. Manolo y Anna estuvieron día y noche a su lado en una habitación espléndida, con una atención espléndida (y una comida espléndida). Fueron cinco días tras los cuales la pequeña fue dada de alta. La operación había sido un éxito. Ahora sólo era cuestión de paciencia: esperar a que la visión del ojo izquierdo fuera viniendo poco a poco.

Idas y venidas de llamadas, gritos de contento por el exitazo de la operación en el continente africano.

Adams está feliz. Su familia también. Lo están todos quienes han contribuido a esta maravilla.

Y todo gracias a la voluntad, la motivación y la coordinación de todo este gran equipazo de personas.

Anna Rossell

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