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Catalán

Vivir a Fondo

 

Material semanal para la oración y la reflexión a partir del evangelio de cada domingo.

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En este fragmento del Evangelio de Marcos, Jesús se encuentra con un leproso arriesgado que se atreve a romper una norma que lo obligaba a permanecer alejado de la ciudad.

Este hombre, seguramente cansado de su condición, se acerca a Jesús y se arrodilla, poniendo en él toda su confianza: «si quieres, puedes limpiarme». Jesús, se compadece y le toca, rompiendo no sólo una costumbre, sino una norma religiosa sumamente rígida. Jesús se salta la ley que margina y que excluye a la persona. Jesús pone a la persona por encima de la ley, incluso de la ley religiosa. La religión de Jesús no está contra la vida, sino, al contrario: pone en el centro la vida de las personas. La vida y las personas por encima de la ley, no al revés.

Jesús le pide silencio y le envía al sacerdote como signo de su reinclusión en la dinámica social, «para que sirva de testimonio» de que Dios desea y puede actuar aun por encima de las normas, recuperando la vida y la dignidad de sus hijos e hijas. Pero este hombre no hace caso de tal secreto, rompe el silencio, y se pone a pregonar con entusiasmo su experiencia de liberación. Esto hace que Jesús no pueda ya presentarse en público en las ciudades sino en los lugares apartados, pues al asumir la causa de los excluidos, Jesús se convierte en un excluido más. Sin embargo, allí a las afueras, está brotando la nueva vida y quienes logran descubrirlo van también allí a buscar a Jesús.

Jesús cura, sana a los enfermos. No sólo predica, sino que cura («no es lo mismo predicar que dar trigo», dice el refrán). Palabra y hechos. Decir y hacer. Anuncio y construcción. Teoría y praxis. Y ésa es su religión: el amor, el amor liberador, por encima de toda ley que aliene. La ley consiste precisamente en amar y liberar, por encima de todo.

¿Qué retos plantea a mi vida personal el seguimiento de Jesús y su proyecto?

¿Soy de los que discrimino con facilidad a las personas que son y piensan diferente a mí?

Salmo 31


“En ti, Señor, me amparo,
que no en tenga un desengaño.
Quítame del peligro, tú que eres bueno,
escúchame, no tardes a liberarme;
sé mi castillo inexpugnable,
mi roca salvadora.
Señor, yo te invoco: que no en tenga un desengaño.
Pero que queden decepcionados los injustos
en el silencio de la tierra de los muertos;
que callen por siempre los labios mentirosos,
que hablan contra el justo con insolencia,
desafiando y menospreciando.
¡Que n' es, de grande, la felicidad
que has reservado a tus fieles!
La das a los quién se amparan en ti,
y todo el mundo lo puede ver.
Los escondes a tu presencia,
lejos de las intrigas humanas;
los cobijas en casa tuya,
lejos de los ataques de malas lenguas.
Bendecido sea el Señor.
Es admirable el amor que me tiene
dentro de la ciudad amurallada.
Yo decía, viéndome perdido:
«Me has alejado de tu presencia.»
Pero tú has escuchado mi súplica
cuando imploraba tu auxilio.
¡Amáis el Señor, quienes le sueldo fieles!
El Señor guarda quienes creen en él,
pero castiga los orgullosos sin compadecer-los.
¡Seáis valientes, tengáis coraje,
todos los que esperáis en el Señor!

"-Me gustaría regalarte una palabra. La mejor de todas.

-Ah, sí? ¿Cuál es?

-Compasión, Como ya sabes, es la capacidad de meterse en la piel del prójimo y de sentir con el otro lo que él siente.

-Sí, me gusta. Pero ¿Por qué dices que es la mejor?

-Porque es la única de las grandes palabras para la que no se hiere, no se tortura, no se captura y no se mata ... Años, evita todo esto. Hay otras palabras muy bellas: amor, libertad, honor justicia ... Pero todas ellas, absolutamente todas pueden ser manipuladas, pueden ser utilizadas como arma arrojadiza y causar víctimas. Por amor a su Dios encienden los cruzados las peores, y por aberrante amor matan los amantes celosos a sus queridas. Los nobles maltratan y abusan bárbaramente sus siervos en nombre de su supuesto honor; la libertad de unos puede suponer cárcel y muerte para otros y, en cuanto a la justicia, todos creen tenerla de su parte, incluso los tiranos más atroces. Sólo la compasión impide estos excesos; es una idea que no puede imponerse a sangre y fuego sobre otros, porque te obliga a hacer justamente lo contrario, te obliga a acercarte a los demás, a sentir y entenderlos. La compasión es el núcleo de cómo somos de mejor ...

... Compasión: capacidad para sentir el sufrimiento del otro, el miedo del otro, la necesidad del otro. entendimiento profundo de los otros que sólo se consigue después de haber entendido el dolor propio. "

(Diálogo entre Leola y Nyneve. "Historia del rey transparente". Rosa Montero)

LEO LA PALABRA

Mc 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme.» Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero: queda limpio.» La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.» Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grades ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

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