CUENTOS Y VIVENCIAS 24


01.- La ranita y el buey -
02.- El león y el ratón - 03.- El hijo mayor - 04.- La hoja que no quería agua - 05.- La mejor comida - 06.- Silencio - 07.- Incredulidad de Platón - 08.- Huellas de Dios - 09.- La hoja blanca - 10.- Los cuentos - 11.- Como templar el acero - 12.- Actuar de Dios -
13.- Dónde estan los Dioses
- 14.- El árbol de Navidad - 15.- La mariposa azul - 16.- El color de los amigos - 17.- La diferencia entre un ángel y un amigo - 18.- ¿Hay alguien? - 19.- El ayuno - 20.- Mujeres - 21.- Tres cosas en tu vida - 22.- ¡Vive hoy! - 23.- Palabras clave - 24.- Aprende a envejecer - 25.- Con las alas del alma desplegadas al viento




La ranita y el buey
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Una ranita vio un buey y lo encontró muy bonito.
- ¡Qué grande que es! ¡Tan pequeña como soy yo! ¡Qué mal me sabe! ¡Cómo Me gustaría ser tan grande como el buey!
Entonces se puso a comer mucho para volverse grande. No siempre tenía hambre pero seguía comiendo y le decía a su hermana
- Mira, mira si crezco. Mira si me hago grande como el buey.
- ¡Oh, no! Aun no eres tan grande como el buey.
La ranita comió más aún y engordó algo más, casi que ya no podía ni saltar.
- Mira ahora, a ver si soy tan grande como el buey.
- ¡Uy, no! No eres aún tan grande como el buey. Eres mucho más pequeña, Nunca seras tan grande como el buey.
La ranita se puso a comer aun más hierba y más insectos y todo lo que encontraba de comer. Se iba agrandando,agrandando, casi ya no podía andar. Ya era una ranita grande, muy grande. Su hermana le decía
- ¡Por más que comas, nunca serás tan grande como el buey! ¡Eres una rana! ¿Por qué quieres ser grande como el buey?
La ranita no hacía caso de su hermana, seguía comiendo y tanto y tanto comió que se puso enferma y se murió.

¿Por qué no quería seguir siendo una ranita? Las ranitas son muy graciosas, tan menudas... Si fueran grandes como los bueyes serían muy feas y no podrían saltar por la hierba, ni esconderse bajo las hojas o entre las cañas cuando alguien las quiere coger.





El león y el ratoncito
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

He aquí que, un día, un león enorme dormía profundamente, en el bosque.
Mientras él dormía un ratón atrevido pasó muy cerca del león. Tan cerca estaba que, cuando el león se despertó, lo vio justo delante mismo de su pata.
Claro está que el enorme león, en un plis plas, podía comerse al ratoncito. Pero no lo mató. El león se comportó como un buen rey de los animales. Generoso no se valió de su gran poder para hacerle daño y lo dejó escapar.
El ratón muy contento y más agradecido todavía, prometió pagarle, si podía, su generosidad en alguna ocasión.

Otro día el león, saliendo alocado del bosque, cayó en una trampa que unos cazadores habian preparado. Era una gran red de gruesas cuerdas
El ratón oyó los rugidos del león, corrió hacia la red y, muerde que muerde, consiguió cortar las cuerdas y el león quedó libre

Lo que pasó con el león y el ratón pasa muy a menudo en el mundo





El hijo mayor
Antony de Mello
Procedencia: Colaborador/a - “El canto del pájaro”, p. 156

Estaba Dios paseando por el cielo cuando, para su sorpresa, se encontró con que todo el mundo se hallaba allí. Ni una sola alma había sido enviada al infierno. Esto le inquietó, porque ¿acaso no tenía obligación de ser justo? Además, ¿para qué había sido creado el infierno, si no se iba a usar?
De modo que dijo al ángel Gabriel: "Reúne a todo el mundo ante mi trono y léeles los Diez Mandamientos".
Todo el mundo acudió y leyó Gabriel el primer mandamiento. Entonces dijo Dios: "Todo el que haya pecado contra este mandamiento deberá trasladarse al infierno inmediatamente". Algunas personas se separaron de la multitud y se fueron llenas de tristeza al infierno.
Lo mismo hizo con el segundo mandamiento, con el tercero, el cuarto, el quinto... Para entonces, la población del cielo había disminuido considerablemente. Tras ser leído el sexto mandamiento, todo el mundo se fue al infierno, a excepción de un solo individuo gordo, viejo y calvo.
Le miró Dios y dijo a Gabriel: "¿Es ésta la única persona que ha quedado en el cielo?"
"Sí", respondió Gabriel.
"¡Vaya!", dijo Dios, "se ha quedado bastante solo, ¿verdad? Anda y di a todos que vuelvan".
Cuando el gordo, viejo y calvo individuo oyó que todos iban a ser perdonados, se indignó y gritó a Dios: "¡Eso es injusto! ¿Por qué no me lo dijiste antes?"
¡Ajá! ¡Otro fariseo a la vista! ¡Otro hijo mayor! ¡El hombre que cree en recompensas y castigos y que es un fanático de la más estricta justicia!





La hoja que no quería agua
Jacques Loew
Procedencia: Colaborador/a

Había una vez una planta muy joven en la que se ponían grandes esperanzas. Tenía exactamente cuatro hojas. Cuatro bonitas hojas, resplandecientes al rocío y al sol.
Un día las cuatro hojas tuvieron una reunión.
Una dijo que su vocación clara consistía en permanecer unida al naciente arbolito, pero que en lo sucesivo había decidido prescindir del agua. Cuestión de proyecto personal: "Que sus compañeras estudiasen el asunto y una vez entendido respetaran su libertad".
Las otras tres hojas estaban llenas de buenas disposiciones y decidieron aceptar lo que su compañera les pedía.
Se instaló un ingenioso sistema de paraguas: con el buen tiempo el paraguas se cerraba y se abría en cuanto amenazaba lluvia.
Y he aquí que el arbolito tan prometedor dio signos de languidez y murió.
Cada hoja fue llevada por el viento a un sitio distinto.
¿Qué se podía haber hecho? ¿Pedir a la hoja que no quería agua que se marchara a otro sitio? ¿Llegar a un compromiso?
Hay grupos en los que para respetar la libertad de uno, no se respeta a los otros. Y, finalmente, termina muerto todo el grupo.

 



La mejor comida
Leyenda hebraica
Procedencia: Colaborador/a

Se cuenta que una vez un rabíno muy sabio, que se llamaba Salomón, dijo a su criado Tobías
- Hoy tengo invitados a comer, Cuando vayas al mercado compra una buena comida porque tengo que hacer honor a mis invitados.
Tobías se fue al mercado y, después de observar todas las comidas que ofrecían los vendedores, se decidió por unos trozos de lengua que era muy apreciada.

Al día siguiente, el rabíno dijo a su criado que tendría que comer rápido porque debia asistir a una reunión y que, por lo tanto, para comer le hiciera cualquier cosa.
El criado le volvió a servir un plato de lengua.
El rabino se sorprendió de la repetición y preguntó a su criado cómo era que le servía la misma comida.
- Es que la lengua, señor -contestó el criado- a veces es muy buena y a otras no lo es tanto. Todo depende del uso que se hace de ella.



Silencio
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Un hombre se acercó a un monje. Le preguntó:
- ¿Qué es lo que aprendes ordinariamente en tu vida de silencio?
El monje estaba sacando agua de un pozo y dijo al visitante:
- Mira allá abajo, en el fondo del pozo. ¿Qué ves?
El hombre miró no vio nada.
- No veo nada, dijo.
Después de un tiempo en que el monje estuvo absolutamente quieto, el monje dijo de nuevo al visitante:
- Mira ahora. ¿Qué ves en el pozo?
El hombre obedeció y respondió:
- Ahora me veo a mí mismo: el agua es mi espejo.
El monje le dijo:
- Ves, cuando sumerjo el cubo, el agua se agita; ahora, en cambio, el agua está tranquila. Esta es la experiencia del silencio: el hombre se ve a sí mismo.


 



Incredulidad en Plutón
Jesús García Sánchez-Colomer
Procedencia: Colaborador/a

Anoche tuve en mi casa una increíble visita de un viajero. Un extraño personaje que venía nada menos que de Plutón. Estaba muy nervioso. Me explicó cómo en su planeta corrían terribles rumores sobre los terrícolas: "En mi planeta, dicen las malas lenguas, que a millones de esos pequeños seres humanos, vosotros mismos, los humanos, los tenéis congelados en neveras a la espera de ser objeto de experimentos o de ser destruidos." "¿Qué más se comenta de nosotros en tu planeta?", le pregunté.
"Pues cosas peores, como que también a millones de seres humanos, igualmente pequeños o un poco más mayores, se les mata, se acaba con su vida, cuando aún no han nacido, en el vientre de su madre". Sentí como la congoja apretaba mi pecho y como las lágrimas asomaban en mis ojos.
"Te estás poniendo rojo. No te enfades, si quieres yo volveré a mi planeta y les diré que nunca cuenten mentiras tan horribles sobre vosotros los humanos".
"Amigo, no me enfado con los tuyos. Me avergüenzo de los míos. Todo lo que has dicho es cierto, eso hacen algunos seres humanos grandes, con otros pequeños seres humanos".
"Entonces me voy. No era capaz de creérmelo. Me vuelvo a casa, por que si eso hacéis con los vuestros, que no haréis con los que no somos de vuestra especie".



 


Huellas de Dios
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Era africano. Y creía en Dios. Alguien se propuso tomarle el pelo y reírse de él. Y le preguntó:
- ¿Cómo sabes tú que existe Dios?
- ¿Y cómo sabes tú que una persona o un perro o un burro ha estado alrededor de tu choza?
- Lo descubro por las huellas que deja en la arena del suelo.
- También yo descubro a Dios por las huellas que deja.


La hoja blanca
Kahlil Gibrán.
Procedencia: Colaborador/a


Dijo un día una hoja blanca de papel: "Me he formado blanca, nítida, inmaculada y pura, y así seré hasta la eternidad. Prefiero quemarme y volverme ceniza blanca antes de permitir que me mancille la negrura y me macule la suciedad".
Oyó un tintero aquellas razones y se rió en su negro corazón, pero no se atrevió a tocar aquella hoja blanca de papel.
La oyeron también las plumas y tampoco la tocaron. Y así permaneció la hoja de papel blanca, nítida, cual la nieve... pero vacía.




Los cuentos
León Felipe
Procedencia: Colaborador/a

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto: que la cuna del hombre
la mecen con cuentos, los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre
los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

Ahora estoy de vuelta, he llegado hace poco,
Soy nuevo en la ciudad... Y esto quiero decir:
Me durmieron con un cuento...
y me he despertado con un sueño.
Es un sueño sin lazos, Sin espejos, sin anillos,
sin redes, sin trampas y sin miedo.

 



Como templar el acero
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a. http://www.calbenido.org

Durante muchos años un herrero trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada perecía andar bien en su vida; muy por el contrario sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.
Una tarde, un amigo que lo visitaba, y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó:
"Realmente es muy extraño que precisamente después de haber decidido hacerte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar. No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado".
El herrero no respondió enseguida, él ya había pensando en eso muchas veces, sin entender lo que sucedía en su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:
"En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú cómo se hace esto? primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se pone al rojo vivo, enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada, luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y el vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura.
Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es suficiente."
El herrero hizo una larga pausa, y siguió:
"A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajas. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en el montón de chatarra que ves a la entrada de mi herrería".
Hizo otra pausa más, y el herrero terminó:
"Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tener la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, tómate el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en el montón de chatarra de las almas".





Actuar de Dios
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Un hombre se hallaba en el tejado de su casa durante unas inundaciones y el agua le llegaba a los pies.
Poco después, pasó un individuo remando en una canoa y le gritó:
- "¡Oiga! ¿Quiere que le lleve a un sitio más alto?".
- "No, gracias -replicó el hombre-. Tengo fe en el Señor y Él me salvará".
Pasó el tiempo, y el agua le llegaba al hombre hasta la cintura. Entonces pasó por allí una lancha de motor.
- "¿Quiere que le lleve a un sitio más alto?", gritó el que la llevaba.
- "No, gracias -respondió el hombre-. Tengo fe en el Señor y Él me salvará".
Más tarde, cuando el nivel del agua le llegaba hasta al cuello del individuo, llegó un helicóptero.
- "¡Cójase a la cuerda -gritó el piloto-. Yo le subiré".
- "No, gracias -dijo el hombre por tercera vez-. Tengo fe en el Señor y Él me salvará".
Desconcertado, el piloto dejó a aquel hombre en el tejado, casi cubierto por las aguas. Después de haber pasado horas allí, el pobre hombre no pudo resistir más, se ahogó y fue a recibir su recompensa.
Mientras aguardaba en las puertas del Paraíso, se halló frente al Creador y se quejó de lo ocurrido:
- "Señor -le dijo- yo tenía total fe en que Tú me salvarías y me abandonaste. ¿Por qué?"
A lo que le replicó el Señor:
- "¿Qué más quieres? ¡Te mandé dos lanchas y un helicóptero".




Dónde están los Dioses
Autor:Ernesto Laureano Altamirano
Procedencia: Rudyard Herbert Adán Pérez Hernández. Chileno

- "¿Dónde están los dioses?"
Preguntó el Pequeño, mientras se ocultaba con su familia en la caverna, aquella noche de tormenta primordial.
Y sus padres le enseñaron cómo hacer fuego para iluminar su historia pintada en los muros, y a bailar a los dioses que un día llegaron a ellos y que se fueron con el tiempo de sus ancestros...
... y fue la mañana del primer día.

Luego el Pequeño preguntó a su tribu:
-"¿Dónde están los dioses?"
Y junto con sus padres atravesó un largo invierno en busca de un lugar seguro para sembrar su futuro; se adueñó de las tierras y fue señor sobre las bestias que antaño perseguía...
... y fue la mañana y la tarde del segundo día.

Y el Joven preguntó a su pueblo, mientras reía a orillas del río:
-"¿Dónde están los dioses?"
Y sus padres le enseñaron a someter a otros pueblos, a otros hombres. Construyó pirámides en los desiertos, y en las selvas vírgenes construyó ciudades. Aprendió otros cultos y leyendas junto a sabios y maestros que se perdieron con el tiempo y el viento del olvido...
... y fue el mediodía y la tarde del tercer día.

Y el Hombre preguntó a los suyos:
-"¿Dónde están los dioses?"
-"Están en la vida" le respondieron, mientras apagaban la vida de sus hermanos y crucificaban al único hombre que los amaba a todos.
Y el Hombre descubrió el origen de su forma, y la mecánica de su existencia eterna; aprendió a crear vida en sus laboratorios, con respeto y sabiduría; aprendió a extender la vida de sus hermanos y junto a ellos aprendió a reír nuevamente...
... y fue el mediodía y la tarde del cuarto día.

Y el Hombre preguntó con desconfianza:
-"¿Dónde están los dioses?"
-"Están en el amor" le respondieron los sacerdotes mientras se llenaban los bolsillos con monedas y almas de la inocencia.
Y el Hombre aprendió a amar a todo ser viviente que pisara el mundo o viviera fuera de él. Con amor, sus ojos se volcaron en las artes, y ellas las alas del espíritu humano se acicalaron con ternura, para formar parte de una Gran Obra...
Y fue la tarde del quinto día.

Y el Hombre preguntó a los niños que ayer reían, y ahora eran hombres que odiaban:
-"¿Dónde están los dioses?"
-"Están en la energía" le respondieron, mientras usaban el átomo para destruirse así mismos.
Y el hombre aprendió a creer en la paz, usó el átomo para bien; sanó a todos los pueblos y no hubo más guerras en su corazón...
... y fue la tarde y el anochecer del sexto día.

Y el Hombre preguntó al polvo de su cultura, a las ovejas sociales de su época:
-"¿Dónde están los dioses?"
-"En el cielo" le respondieron, drogados por su sometimiento a la religión.
Y el Hombre aprendió astronomía, hizo cálculos, tomó soles en sus apuntes y llegó a lugares que siempre quiso conocer. Y finalmente se apoderó del cielo y vivió en las estrellas de los sueños eternos...
... y fue el anochecer del séptimo día.

Y el Anciano preguntó a la multitud solitaria:
-"¿Dónde están los dioses?"
-"Están en el espacio y el tiempo" le respondieron tristes y cabizbajos.
Y el Anciano aprendió a controlar el espacio y el tiempo. Y su cuerpo fue como el brillo del Sol, en donde su pensamiento de luz ya no tenía fronteras, y podía estar en todas partes; y el tiempo ya era un recuerdo, de un tiempo casi olvidado...
... y fue la noche del octavo día.

Y el Anciano preguntó:
-"¿Dónde están los dioses?"
...Y nadie respondió, porque él ya estaba por encima del espacio y del tiempo. Y el Anciano comprendió que la verdadera respuesta debía dársela a sí mismo.
Y a medida que el Anciano buscaba a los dioses, iba creando en el camino nuevos cielos y nuevas tierras; nuevos espacios y tiempos. Y en un pequeño mundo azul, que él había creado, hubo una tormenta primordial, antigua y perfecta. Y en ese pequeño mundo azul, el Anciano escuchó a un Pequeño preguntar algo que le hizo sonreír y descansar:

"¿Dónde están los dioses?"...




Árbol de Navidad
Autor: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

*
Señor
yo querría
montar estos
días
un árbol dentro de mi
Corazón
Y colgar en lugar de regalos
los nombres
de todos mis amigos. Los de cerca
y los de lejos. Los de siempre y todos los
de ahora.
Los que veo cada día, y los que difícilmente
me encuentro,
Los que recuerdo siempre, y los que a veces
olvido.
Los constantes y los inconstants. Los de horas más difíciles,
y los de horas alegres.
A los que herí o sin querer me hirieron. Todos aquellos que
conozco
muy profundamente, y todos aquellos que ahora sólo conozco por
las apariencias.
Los que me deben algo, y aquellos a quienes debo mucho. Aquellos buenos amigos
humildes
y los amigos importantes. Quiero tener muy presentes aquellos que han pasado
por mi vida.
Sí, un árbol de raíces muy profundas, para que sus nombres no me sean
arrancados
de mi corazón, para que al florecer el próximo año este muy lleno de esperanza,
amor y paz.
Y por Navidad, Señor, que nos podamos reencontrar y compartir todos juntos y por todas partes
una brizna
de ilusión,
poniendo un poco
de felicidad en
aquellos que lo han perdido todo.




La mariposa azul
Autor/a: Desconocido/da
Procedencia: Colaborador/a

Había una vez un hombre viudo que vivía con sus dos hijas muy curiosas e inteligentes. Las chicas siempre hacían muchas preguntas. El padre sabía responder algunas y otras no.
Como les quería dar la mejor educación posible, les hizo ir de vacaciones con un sabio que vivía en la montaña.
El sabio siempre respondía todas las preguntas sin dudar en ningún momento.
Molestas con el sabio, las chicas decidieron inventar una pregunta que no pudiera responder.
Fue entonces cuando, una de ellas vio una bonita mariposa azul, la cogió y pensó que le serviría para engañar al sabio.
- ¿Qué quieres hacer?, le preguntó la hermana.
- Esconderé la mariposa con las manos y le preguntaré al sabio si esta viva o muerta. Si dice que esta muerta, abriré las manos y la dejaré volar. Si dice que esta viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, sea cual sea la respuesta, ¡será una respuesta equivocada!
Entonces las dos chicas fueron a busca al sabio, que estaba meditando.
- Aquí tengo una mariposa azul. Diga sabio, ¿esta viva o muerta?
Muy tranquilamente el sabio sonrió y respondió:
- Depende de ti... Ella está en tus manos.




¡Los colores de los amigos!
Autor/a: Desconocido/da
Procedencia: Colaborador/a

Amigos son "colores", cada uno con su matiz y una manera de ser, que siempre dejan huella.
Está el amigo de "color verde" :
que resalta la belleza
de la Vida y pone esperanza.
¡Nos levanta el ánimo!
Está el amigo de "color azul" :
que siempre aporta palabras de paz y serenidad,
dándonos la impresión, al oirlo, de que nos encontramos en contacto directo con el cielo o con la majestuosidad profunda del mar.
¡Nos hace subir arriba!
Está el amigo "color amarillo" :
nos acoge y viene a ser como el sol.
Nos hace reír, sonreír y ver el resplandor amarillo de las estrellas, poniéndolas al alcance de nuestros ojos.
Está el amigo "color rojo" :
que domina las reglas de la vida y viene a ser como nuestra sangre.
Soporta los peligros, pero nunca disminuye su arrojo.
Es generoso en palabras apasionadas y llenas de un amor muy vivo.
Está el amigo "color naranja" :
nos da la sensación de vigor y salud.
Enriquece nuestro espíritu con energías que son verdaderas vitaminas para nuestro crecimiento.
Está el amigo "color gris" :
nos enseña el silencio, la interioridad y el autoconocimiento.
Induce a pensar y a reflexionar.
nos ayuda a profundizar en nosotros mismos.
Está el amigo "color violeta " :
aporta toda nuestra esencia majestuosa, como la de los reyes y los magos.
Sus palabras manifiestan nobleza, autoridad y sabiduría.
Está el amigo "color negro" :
tiene mucha habilidad para dejar al descubierto nuestra faceta más oscura,
con palabras, a menudo, muy duras.
Nos habla sin "anestesia" y con buenas intenciones.
Nos anima a considerar mucho mejor nuestras actitudes frente a la vida.
..y Está el amigo "color blanco" :
que nos revela las verdades que nacen de la vivencia y la adquisición de conocimientos.
Nos enseña que, no sólo él, sino también todos los demás, tienen verdades para compartir con nosotros.
Si los reunimos a todos en un gran grupo, veremos un Arco iris de ¡Amor!



Un ángel y un amigo
Autor/a: Desconocido/da
Procedencia: Colaborador/a


Un ángel no nos elige, Dios nos lo asigna
Un amigo nos coge de la mano y nos acerca a Dios
Un ángel tiene la obligación de cuidar de nosotros
Un amigo nos cuida por amor
Un ángel te ayuda evitando que tengas problemas
Un amigo te ayuda a resolverlos
Un ángel te ve padecer, sin poderte abrazar
Un amigo te abraza, porque no te quiere ver padecer
Un ángel te ve sonreír y observa tus alegrías
Un amigo te hace sonreír y comparte tus alegrías
Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche
Un amigo te escucha, sin decirte que lo necesitas
Un ángel, en realidad forma parte de tus sueños
Un amigo, comparte y lucha para que tus sueños, sean realidad
Un ángel siempre está contigo, no puede echarte de menos
Un amigo, cuando no esta contigo, no solamente te echa de menos,
sino que además piensa en ti.
Un ángel vela tu sueño,
Un amigo sueña contigo
Un ángel aplaude tus triunfos,
Un amigo te ayuda a que triunfes
Un ángel se preocupa cuando estás mal
Un amigo se desvive para que estés bien
Un ángel recibe tu oración
Un amigo reza contigo
Un ángel te ayuda a sobrevivir
Un amigo se desvive por ti
Para un ángel, eres una misión a cumplir
Para un amigo, eres un tesoro a defender
Un ángel es algo celestial
Un amigo es la oportunidad de conocer
lo más bonito que hay en la vida, "El Amor y La Amistad"


UN ÁNGEL QUERRÍA SER TU AMIGO
UN AMIGO, SIN PROPONÉRSELO,
ES TAMBIÉN TU ÁNGEL




Hay alguien...
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Si sucede
de pronto
Que te sientes colgado...
En una cárcel...
O deprimido...
... ¿Qué puedes hacer?
¿Llorar?
Destrozarlo todo...
¿Parecer un monstruo...?
¿maltratarte?
¡¡¡No!!! Si alguna vez...
Te sientes triste...
te sientes culpable...
Con mucho miedo...
Porque te sientes inferior...
Intenta tener presente
Que hay alguien...
Que te valora...
Esplendoroso
Magnífico
Que siempre piensa en ti
Y te recuerda con cariño






El ayuno
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Ayuna de juzgar a los otros
Descubre al Cristo que vive en ellos
Ayuna de palabras que hieren
Llénate de frases saludables
Ayuna del descontento
Llénate de gratitud
Ayuna de acumular enfados
Llénate de paciencia
Ayuna de pesimismo
Llénate de esperanza cristiana
Ayuna de preocupaciones
Llénate de confianza en Dios
Ayuna de quejarte
Ayuna de las presiones
Llénate de una oración infinita
ayuna de rodearte de amargura
Llénate de perdón
Ayuna de darte importancia a ti mismo
Llénate de compasión por los otros
Ayuna de la ansiedad por tus cosas
Toma el compromiso de extender el reino de Dios
Ayuna del desaliento
Llénate del entusiasmo de la fe
Ayuna de pensamientos que no llenan
Llénate de pensamientos de bondad
Ayuna de todo aquello que te separe de Cristo
Llénate de todo aquello que te acerque a Él




Mujeres
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


El mundo ha estado conformado por varios tipos de mujeres:
Mujeres que curan con la fuerza de su amor...
Mujeres que alivian los males con su compasión...
Mujeres que cantan los sentimientos de la gente...
Mujeres que escriben lo que está en el corazón de la gente...
Mujeres encantadoras...
Mujeres maravillosas...
Mujeres que nos hacen reír...
Mujeres luchadoras...
Mujeres con talento.
El Mundo también está conformado por otros tipo de mujeres, no tan conocidas o famosas...
Mujeres que lo dejan todo atrás, y que buscan una vida nueva...
Mujeres que día tras día se enfrentan al empezar de nuevo...
Mujeres que padecen ante las injusticias...
Mujeres que sufren ante unas pérdidas inexplicables...
Madres amorosas...
Mujeres que se quieren someter a duras normas...
Mujeres que se preguntan qué será el futuro que les espera...
Mujeres que llevan marcado en el rostro todos los días de su vida.
TODAS, son mujeres muy especiales...
Todas, mujeres tanto o más bonitas que cualquier Estrella, porque luchan día tras día por hacer del Mundo un lugar habitable para todos.
PARA TI MUJER
Amiga
Madre
Hermana
Que también escribes páginas de NUESTRA HISTORIA




Tres cosas en tu vida
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a

Tres cosas son irrevocables en tu vida...
El tiempo...
las palabras...
y las oportunidades
Tres cosas no puedes negar en tu Vida...
la Serenidad...
La honestidad...
y la Esperanza....
Tres cosas deterioran tu vida...
El egoísmo...
La Arrogancia...
y el enfado...
Tres cosas donde no puedes influir...
Tus sueños
Tu éxito
Y tu destino
Tres tesoros llenan tu vida
El amor...
La autoestima,,,
La paz interior

 





¡Vive Hoy!
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mism@.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclav@ del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no habla con quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino de emociones,
precisamente ésas que devuelven el brillo a los ojos
y recomponen los corazones destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando se siente infeliz con
su trabajo, o con su amor,
quien no arriesga lo seguro y lo inseguro para ir
tras un sueño
¡ Vive hoy !



Palabras clave
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a


La palabra de dos letras más egoísta
- YO"
Evítala...
La palabra de tres letras más venenosa.....
- "EGO"
Elimínala...
La palabra de cuatro letras más usada...........
- AMOR"
Practícala...
La palabra de cinco letras más amorosa.....
- JESÚS"
síguelo...
la palabra de seis letras más rápida...
- "CHISME"
Ignóralo...
la palabra de siete letras más esencial ....
- CONFIAR"
Ten Fe
la palabra de ocho letras más necesaria...
- PERDONAR
Aplícala...
La palabra de nueve letras más satisfactoria...
- NOSOTROSS"
Úsala
La palabra de diez letras más agradable…
- "LA HUMILDAD"
Entrénate para hacerte presente en todas partes....
La frase más sociable....
"COMPARTIR CON LOS DEMÁS"


 



Aprender a envejecer
Autor: desconocido/da
Procedencia: Colaborador/a

La señora María de 99 años nos ha hecho llegar este escrito para que lo hagamos conocer a todos los parroquianos.

Velarás por tu apariencia cada día, acicalándote, como si fueras a una fiesta. ¿Hay mejor fiesta que la vida?
No te encierres en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar a enclaustrarte, a ser prisionera voluntaria. Saldrás a la calle o al campo a pasear. El agua estancada se pudre y la maquina que no se usa, se enmohece.

Amarás el ejercicio físico igual que a ti misma. Destina un tiempo a la gimnasia, como también a una caminata razonable, dentro o fuera
de casa. Contra la pereza... diligencia. No harás muecas o chistes de vieja desanimada. La cabeza baja, la espalda doblada, arrastrar los pies, ¡NO! Que gustes a las personas cuando pasen cerca de ti.

No hablarás de tu vejez, ni tampoco te quejarás de tus males. Acabarás por encontrarte más vieja y más enferma de lo que realmente eres y te dejarán sola. Nadie quiere escuchar siempre historias de hospital. Cultiva el optimismo por encima de todo. A mal tiempo, buena cara. Sé positiva en tus juicios. Buen humor, cara alegre y gesto amable. Tienes la edad que aparentas.

Intentarás ser útil contigo misma y con los otros. No eres un parásito ni una rama rota del árbol de la vida. Ayúdate hasta que puedas y ayuda a los otros con una sonrisa, un servicio o un consejo. Trabajarás con las manos y con el cerebro. El trabajo es terapia infalible. Cualquier ocupación, manual, intelectual, artística... es un remedio para todos los males. El trabajo es la mejor bendición de Dios. Búscate un trabajo, el que vaya mejor con tus aptitudes y deseos; un trabajo voluntario que tendrás que tomar como una obligación al menos dos veces a la semana, y a ser posible por la mañana. Esta obligación, por pequeña que sea, te hará levantar, andar, ayudar, servir a los otros... ¡vivir!

Procura tener una ilusió de hacer, de conseguir... algo que te haga pensar, planificar y esperar el día siguiente. Cultiva el afecto del
amigo o compañero. Es la mejor manera de activar y hacer funcionar las neuronas: ilusiones, ocupación y afecto son las mejores medicinas para la enfermedad de los años.




Con las alas del alma desplegadas al viento
Eladia Blazquez
Procedencia: Colaborador/a

Con las alas del alma desplegadas al viento
Desentraño la esencia de mi propia existencia
SIN DESFALLECIMIENTO
Y me digo que puedo... como en una constante
Y me muero de miedo
Pero sigo adelante
Porque aprecio la vida
En su justa medida
Al amor lo
REINVENTO
Y al vivir cada instante...
Y al gozar cada intento...
Sé que abrazo lo grande
Con las alas del alma
Desplegadas al viento
Atesoro lo humano
Cuando tiendo la mano
Al reencuentro
Por la cosa más pura
Con la cual me alimento
Con mi pan de ternura
Con las alas del alma desplegadas al viento
Ante cada noticia, de estupor...
de injusticia
Me desangro por dentro...
Y me duele la gente
Su dolor, sus heridas
Porque así solamente
interpreto la vida
más allá de la historia
de la vida sin gloria
sin amor, sin sustento
Guardaré del que escribe su mejor pensamiento
Quiero amar a quien vive...
Con las alas desplegadas al viento