Salmo de la Solidaridad
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Aquí estoy, metido
en un mundo confuso y tenso.
Este mundo, Señor, de los hombres en que vivo.
Esta sociedad agitada y nerviosa, cansada y dura
donde sólo viven y tienen derechos los fuertes.
Esta sociedad, Señor, llena de injusticias,
donde la ley del hampa es
la mentira hecha verdad.
donde la ley de la selva es
el látigo hecho poder,
donde la ley del amor se
ha hecho ley de violencia,
donde la ley se ha hecho norma a base de abuso.
Aquí estoy, Señor, queriendo ser libre en mi utopía,
amurallado,
cercado, perseguido, en callejón sin salida.
Quiero ser libre. Quiero
vivir desde mis raíces;
ser yo mismo; tener mi originalidad.
Quiero abrir y dar las manos a los hombres a mi paso;
hacer de la amistad la ley de mi vida;
hacer de la sencillez el clima para
vivir en fraternidad
Quiero abrir camino paso a paso
sin perder mi identidad.
No quiero quedarme solo.
No quiero venderme a nadie.
Yo creo, Señor Jesús,
en la utopía que nos dejaste;
en la alternativa,
en el desafío de la Comunidad.
Me resisto a vivir solo.
Yo busco, Señor, la solidaridad.
No me gusta, Señor
Jesús,
esta sociedad que he recibido.
No acepto sus sistemas, ni sus estructuras opresoras.
No quiero entrar en el juego de sus tentáculos.
Mi protesta, Señor, contra lo viejo, lo gastado.
Mi grito, Señor, es contra
la ley que esclaviza al hombre.
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Quiero cambiar mi vida
Autor/a: Desconocido/a
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Quiero fuerza interior
para cambiar el mundo.
Quiero empeñarme, comprometerme
en el mundo de los que sufren;
dejar de decir sólo palabras
y mojarme en hechos
Quiero vivir en mi carne el dolor de los hombres rotos;
'sobrevivir' con los que sobreviven apenas;
saber lo que es vivir con ritmo de muerte continua.
Quiero ser voz del hombre amordazado. Y manos del amarrado.
Quiero ser el grito de los hombres
que mueren en la noche.
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Aquí estoy, Señor Jesús,
con las manos abiertas
Autor/a: Desconocido/a
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Aquí estoy, Señor
Jesús,
con las manos abiertas a la ayuda;
con el corazón cercano al que sufre;
queriendo ser no violento.
Aquí estoy, Señor, para aprender
que solo el amor cambia la vida;
para denunciar sin odios las injusticias;
para llevar esperanzas al hombre pisoteado.
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Tu vida se complicó
Autor/a: Desconocido/a
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Señor Jesús,
yo sé que tu vida se complicó
demasiado.
Yo sé que luchaste por la paz
y la justicia y la libertad;
que lo diste todo por el amor y la verdad;
que perdonaste y devolviste la dignidad humana a muchos hombres.
que viviste entre marginados y asumiste su vida.
Yo sé que proclamaste que Dios era Padre para ellos;
que llamaste a vivir en tu Reino a los hombres
de corazón roto;
que fuiste sincero, verdadero, transparente.
Yo sé que no te entendieron, que te quedaste solo.
Yo sé que te acorralaron
los poderosos
y te condenaron;
que te metieron en la cárcel
y te sentaron en el banquillo;
que te clavaron en un madero como un maldito;
que te mataron para que las cosas siguiesen igual.
Yo sé que tu muerte fue un fracaso. ¡Un fracaso!
Pero yo sé que
tú diste la vida con amor;
que tu vida, tu estilo de vida, no podía quedar
en el sepulcro;
que tu Padre,
Señor de la Historia,
te levantó, te puso en pie.
Yo sé que resucitaste.
Lo sé. Y creo en ti,
SEÑOR RESUCITADO.
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Mi corazón es pobre
Autor/a: Desconocido/a
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Mi corazón es
pobre, Señor,
yo me siento de barro;
soy como arcilla abandonada
que espera las manos
del alfarero.
Pon Tus manos, Señor,
Tu corazón, en mi miseria,
y llena el fondo de mi vida
de tu misericordia.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Quisiera decirte lo que
eres
para mí:
tú eres mi Dios, tú eres mi Padre,
tú me quieres.
Te estoy llamando todo el día.
Concede alegría a quien
quiere ser tu amigo,
que mi confianza
la he puesto en ti.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Yo sé que tú
eres bueno
y me perdonas.
Sé que eres misericordioso con quien abre su corazón
a tu amor y lealtad.
Escúchame. Atiéndeme.
Te llamo.
Yo vengo a estar contigo
y a quedarme junto a ti.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Me callo ante tu presencia,
porque tú conoces lo íntimo
de mi vida.
Aquí estoy, Señor, con mi
corazón como es:
que no oculte nada a tus ojos abiertos.
Aquí estoy como arcilla fresca
esperando ser modelada por tus manos misericordiosas.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Tú eres grande.
Tú haces maravillas.
Tú, el único Dios.
Enséñame, Señor, tu camino
y que mis pasos sigan tus
huellas con fidelidad.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Que mi corazón,
sin dividirse,
sea todo tuyo.
Te doy gracias de todo corazón,
Señor, Dios mío,
te diré siempre que tú eres amigo fiel.
Me has salvado del abismo
profundo,
y he experimentado tu
misericordia.
Me has librado de los lazos
de la tentación,
y he experimentado tu
misericordia.
Me has hecho revivir,
volver al camino,
y he experimentado tu
misericordia.
Protege mi vida. Sálvame.
Confío en ti.
Señor, yo me alegro,
porque eres un Dios compasivo.
Me alegro porque eres
piadoso y paciente.
Me alegro porque eres
misericordioso y fiel.
Señor, mírame. Ten compasión de mí. Dame
fuerza.
Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.
Tú, Señor,
siempre estás pronto a ayudarme y a animar mi
corazón cuando decae.
Tú, Señor, toma mi corazón de barro y moldéalo
según la
grandeza de tu misericordia.
Protege mi vida. Sálvame. Confío en ti.
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Salmo en busca de libertad
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Sálvanos, Señor, que
se acaba la lealtad, que desaparece la sinceridad entre los hombres:
no hacen mas que mentirse unos a otros,
sus palabras son engañosas y halagadoras,
hablan con segundas intenciones en su corazón.
Sus periódicos están llenos de mentiras,
y sirven a los intereses de unos pocos.
Nos aturden con los anuncios de sus productos,
y ofrecen la felicidad que no pueden dar.
En la lengua tienen puesta su valentía.
Confían en sus labios y quieren esclavizarnos.
Pero Tú, Señor, has visto la opresión del humilde,
y oyes el lamento del pobre sin defensa.
Levántate y líbranos de sus cadenas,
no dejes que nos engañen sus anuncios y promesas.
Tus palabras sí que son palabras auténticas,
como plata limpia y refinada.
Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás para siempre de esa gente,
de aquellos que sólo buscan su interés,
de los que han hecho de la palabra
el arte de engañar a sus iguales.
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Yo quiero ser libre
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Yo quiero ser libre.
Y amo la libertad;
Libre en busca de nuevas ideas para mis sueños.
Libre, como protagonista de nuevos proyectos;
como alguien que ya no es niño y quiere ser hombre.
Libre, como alguien que tiene sus razones y quiere decirlas;
como alguien que no necesita indicadores de camino.
Libre, como alguien que ya se siente responsable;
como alguien que
ha estrenado libertad.
Señor, ¿no es tu Evangelio un canto al corazón
libre?
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Ayúdame, Señor
Valentín Arteaga
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Ayúdame, Señor,
a buscar mi rostro,
a descubrirme por dentro,
a aceptarme como en realidad soy.
Ayúdame, a aguantar mis miedos,
mis inseguridades,
a superar mis fracasos
y salir de mis derrotas.
Ayúdame a seguir adelante y no volver atrás,
a superar mis desánimos
y mis desilusiones.
Ayúdame a saber comenzar cada día: ¡siempre!
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Tú, Jesús
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a
- www.pastoralsj.org
Tú, Jesús,
eres como la roca firme junto al mar,
eres como la raíz fuerte
que aguanta el árbol.
eres como el manantial
que alimenta el río,
eres como cantimplora
en pleno desierto.
Tú, Jesús, eres la fuerza, el apoyo que necesito
Señor Jesús, no quiero quedarme encerrado en mí
mismo;
rompe mi caparazón, derriba mi muro, y sé para mí
Puente, ese Puente que necesito para pasar del cerco de mis amarras
a la libertad de un corazón nuevo
y lleno de vida.
Un corazón libre, puro, limpio y transparente
crea en nosotros, Señor, para poder ver tu rostro.
Un corazón humilde, manso y fraterno,
crea en nosotros, para que tu presencia
se haga fiesta gozosa en nuestra marcha.
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Salmo del Corazón
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Quiero compartir mi corazón
contigo, Señor Jesús.
Quiero hacer de mi corazón pan tierno y fresco, hogaza de labrador
compartida en la mesa de todos, donde no hay puestos porque no hay primero.
Dejo en la mesa mi pan hecho migas, y el mantel manchado en rojo
como recuerdo.
Dejo mi silla de paja que espera al hombre que siempre ocupa el último
lugar como puesto.
Mi corazón, Señor
del alba, se hace mesa, mantel blanco de amistad para los pueblos.
Mi corazón, Señor Jesús,
se siente solo cuando tu medida no lo llena dentro.
Mi corazón se arruga y sufre y llora cuando el Amor no enciende
mi amor en fuego.
Tú eres el mar.
Yo soy la playa. Tú eres la ola que inunda mi arena llevada al
viento.
Mi corazón lo hiciste para ti, Señor del alba, y no es
feliz si tú no eres, al fin, su Centro.
Tú eres amor, por eso buscas, peregrino, mis amores perdidos
en ídolos de paja y hierro, que se esfuman y se vengan como dioses
extraños a las manos que del mano nos hicieron.
Yo busco la verdad y
sólo
encuentro verdades.
Busco el amor, y sólo
en migajas lo encuentro.
Busco la belleza y se hace
noche en el camino
Busco la libertad
y me siento prisionero.
Busco el bien, y el mal se me hace
uña a la carne y me duele vivir
en este duelo.
No quiero más
verdades,
que busco la Verdad que ilumine mi vida y le dé un Proyecto.
No quiero más amores,
que el Amor que busco es Amor de manantial con vida sin término.
No quiero más bellezas,
que Belleza es sólo aquella que no muere con el tiempo.
No quiero más libertades,
que ser libres es vivir en el interior del corazón que has hecho.
Tú, Señor del alba, mi Bien, mi creación nueva,
donde juntos soñaremos en silencio.
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Dame un corazón, Señor Jesús
Autor/a: Desconocido/a
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No quiero un corazón
de piedra, duro y podrido,
que golpee a cada paso y sepa a estiércol;
un corazón de piedra que muera solo
entre las ruinas perdidas de un destierro.
No quiero un corazón de piedra que viva frío
entre los hielos, las nieves de los viejo.
Quiero un corazón que sea humano, hecho de carne,
como el tuyo nacido de la mujer y el silencio,
que es pureza virginal y es Espíritu,
hecho hombre para perder el corazón sin dueño.
Dame un corazón,
Señor Jesús,
manso y humilde, donde haya espacio
para el que llegue corriendo,
que mis manos enjugarán las gotas de sudor
y refrescarán el cansancio y acompañarán el sueño.
Dame un corazón que sueñe mundos sin conquistar,
que viva la utopía del hombre nuevo.
Dame un corazón
que sea feliz conmigo mismo,
que aprenda a quererse para querer sin ruegos.
Dame un corazón que sepa perdonarse siempre,
para comprender y perdonar primero.
Dame un corazón orante como el tuyo
que se abra al Padre,
que es Padre nuestro.
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Salmo del Amor de Dios conmigo
Salmo 136
Procedencia: Colaborador/a -
www.pastoralsj.org
Te doy gracias, Señor,
porque eres bueno,
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.
Te doy gracias, Señor,
Dios de todo,
porque en todo lo mío
Tú intervienes,
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.
Tú haces grandes
maravillas:
la potencia del Universo,
el misterio de la Vida,
la fuerza del Amor,
mi propio ser.....
porque es constante y eterno
tu amor con todo
y también conmigo.
Me sacaste de aquello
que un tiempo me hizo esclavo,
con mano tensa y fuerte brazo
como 'tira de uno' aquel que es buen amigo...
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.
Cuando no tenía
fuerzas,
me abriste el camino:
pasé y fui salvado por Ti
desde la experiencia
del antiguo Egipto
sentí en mi vida una vez más
que es constante y eterno
tu amor conmigo.
Me llevas al desierto,
pero vienes conmigo,
me sacas... y me guías a tu
estilo haciendo brotar fuera
aquello que en mí,
tú pusiste escondido,
pero yo nunca supe porqué
no había podido:
quitaste de muy dentro
"poderes escondidos",
rompiste mis cadenas
y viniste conmigo;
yo, a tientas, descubría
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.
Tú me das, Señor,
el pan que necesito,
el pan que me da vida
y aunque me canso.... ¡Vivo!
Si recuerdo mi historia....
has puesto en cada instante
el pan que necesito.
No me dejes,
ahora que estoy cansado
hazme experimentar
que es constante y eterno
tu amor conmigo.
A quienes leáis
esto,
¡ os invito !:
leed en vuestra historia
la salvación que El hizo,
la salvación concreta
que El realiza hoy
con vosotros y conmigo....
A todos nos regala
el don de pronunciar:
te doy gracias, Señor,
porque es constante y eterno
tu amor conmigo.
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Señor
que lo quisiste
Dulce María Loynaz
Procedencia: Colaborador/a www.pastoralsj.org
Señor que lo
quisiste:
¿Para qué habré nacido?
¿Quién me necesitaba,
quién me había pedido?
¿Que misión me confiaste?
Y ¿por qué me elegiste,
yo, el inútil, el débil,
el cansado...? El triste.
Yo, que no sé siquiera
que es malo lo qué no es bueno,
y si busco las rosas y me aparto del cieno,
es sólo por instinto. Y no hay mérito alguno
en la obediencia fácil a un instinto oportuno...
Y aún más:
¿Pude hacer siempre todo lo que he intentado?
¿Soy yo mismo siquiera lo que había soñado?...
¿En qué ocaso de alma ha disipado el luto?
¿A quién hice feliz tan siquiera un minuto?
¿Que frente obscura y torva se iluminó de prisa
tan sólo ante el conjuro de mi pobre sonrisa?
¿Evitar a cualquiera pude el
menor quebranto?
¿De qué sirvió mi risa; de qué sirvió
mi llanto?
Y al fin, cuando me vaya frío, pálido, inerte...
¿Que dejaré a la Vida? ¿Que llevaré a
la Muerte?...
Bien sé que todo tiene su objeto
y su motivo:
Que he venido por algo y que para algo vivo.
Que hasta el más vil gusano su destino ya tiene,
que tu impulso palpita en todo lo que tiene
Y que si lo mandaste fue también con la idea
de llenar un vacío, por pequeño que sea...
Que hay un sentido oculto en la entraña
de todo:
en la pluma, en la garra, en la espuma, en el lodo...
Que tu obra es perfecta: ¡Oh Todopoderoso,
Dios Justiciero, Dios Sabio, Dios Amoroso!...
El Dios de los mediocres, los malos y los buenos...
En tu obra no hay nada ni de más ni de menos...
Pero... No sé, Dios mío:
Me parece que a Ti
-un Dios...- te hubiera sido fácil pasar sin mí
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Señor
Mío
Dulce María Loynaz
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Señor mío:
Tú me diste estos ojos; dime dónde he de volverlos en
esta noche larga, que ha de durar más que mis ojos. Rey jurado
de mi primera fe: Tú me diste estas manos; dime qué
han de tomar o dejar en un peregrinaje sin sentido para mis sentidos,
donde todo me falta y todo me sobra.
Dulzura de mi ardua dulzura: Tú me diste esta voz en el desierto;
dime cuál es la palabra digna de remontar el gran silencio.
Soplo de mi barro: Tú me diste estos pies... Dime por qué
hiciste tantos caminos si Tú solo eres el Camino, y la Verdad,
y la Vida.
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Salmo de
abandono
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Quiero, Señor,
en tus manos grandes,
dejarme moldear como arcilla cremosa,
dejarme abandonar en el amor.
Haz, Señor, que en este día
sienta que tú eres mi fortaleza,
mi refugio en los momentos de peligro.
Quiero vivir como un niño en
brazos de su madre.
Cobijado como el polluelo bajo las alas de su madre.
Déjame, Señor, que de verdad crea que tú eres
mi Padre,
que me cuidas más que al pájaro y la rosa.
Déjame acurrucarme en la noche,
en la ternura de tu inmenso cariño.
Ahora que todo parece una encerrona,
descúbreme que tú eres mi salida,
mi marcha sin retorno,
lo mejor que me ha ocurrido en mi vida.
Quiero dejarme en medio de la tarde
que cae,
sintiéndome libre como el pájaro que vuelve al nido.
Quiero dejarme en tus manos,
abandonado de todas las preocupaciones,
con el gozo de que tú me sostienes,
comiendo en la mesa de tu trigo.
Quiero abandonarme, pues sé que tú no fallas,
eres la fidelidad a la cita,
el gozo en medio del llanto,
la paz cuando están cayendo las bombas,
la alegría que nadie me podrá arrebatar.
Tú eres mi confianza, pues todo lo que me ocurre
sé que está pesado en la balanza del amor. Amén
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Salmo de Esperanza
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
A ti, Señor, levanto
mis ojos
a ti que habitas en el cielo
y entre los hijos de los hombres.
Levanto mis ojos
de donde viene mi esperanza.
La esperanza me llega a borbotones de tu inmenso amor,
de que no te olvidas nunca de mí.
Muchos hombres ponen su esperanza
en que tengan suerte en el juego,
en que todo les salga bien,
en la solución de sus problemas.
Mi esperanza es pronunciar tu nombre.
Mi alegría se llama conocerte,
saber de tu bondad infinita,
más allá de donde alcanza mi razón.
tú eres una puerta abierta,
una ventana llena de luz.
cuando los hombres me miran,
me preguntan por qué sigo creyendo,
por qué tú sigues siendo mi esperanza,
me digo:
si te conocieran,
si supieran sólo un poco de ti,
si ellos descubrieran lo que tú me has dado,
estoy seguro de que no dirían lo que dicen;
pues tú eres maravilloso,
acoges mis pies cansados.
Por eso, por todo y por siempre,
tú, señor, eres mi esperanza. Amén
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Ya ves que tontería
Gloria Fuertes
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima más que tu nombre.
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El corazón
de la tierra
Gloria Fuertes
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
(LAMENTO)
El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
La Tierra es muy anciana.
Sufre ataques al corazón
-en sus entrañas-.
Sus volcanes,
laten demasiado
por exceso de odio y de lava.
La Tierra no está para muchos trotes
está cansada.
Cuando entierran en ella
niños con metralla
le dan arcadas.
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El Dios de la fe
J. L. Martín Descalzo
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
En medio de la sombra
y de la herida
me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.
Sin Ti, el sol es luz descolorida.
Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.
Contigo el sol es luz enamorada
y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.
Pues si me faltas Tú, no tengo
nada:
ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.
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La limosna
V. Arteaga
Procedencia: Colaborador/a -
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Dame un trozo de paz,
Señor, un trozo
de alegría pequeña, unas migajas
luminosas de amor.
Hoy he llegado
hasta tu puerta al fin cansado y pobre
para pedirte luz, para pedirte
tu limosna de paz, de dicha grande
de que estamos tan faltos, (tan mendigo
yo mismo de amor y convivencia
al lado de otros pobres
que lo ignoran u olvidan que lo son
y que ahora suplican en mi verso).
Dame un trozo de sorpresa muy frágil.
Un cestillo de paz y de querencia
para volver de nuevo por mis pasos
e irles repartiendo a los hombres
pan y amor y alegría para poder buscarte
|
Dios sólo
V. Arteaga
Procedencia: Colaborador/a -
www.pastoralsj.org
Desde esta soledad acumulada
te alzo mi oración hoy suplicante.
Señor, aquí me tienes, esta hora
de abandono de todos y mí mismo.
Tú solo me rodeas,
me sostienes,
me das tu compañía y, sin saberlo,
no estoy abandonado de ninguno
ni menos aún de mí, porque me amas.
Al mismo tiempo solo y habitado
de Ti y de los demás, yo te suplico
con esta mi oración que Tú me dictas
te busque siempre, Dios;
que no me canse;
que esté junto a mí mismo cuando tenga
tu sola soledad en mi plegaria.
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Jesús de Nazareth
Pere Casaldáliga
Procedencia: Colaborador/a - www.pastoralsj.org
¿Cómo
dejarte ser sólo Tú mismo,
sin reducirte, sin manipularte?
¿Cómo, creyendo en Ti, no proclamarte
igual, mayor, mejor que el Cristianismo?
Cosechador de riesgos y de dudas,
debelador de todos los poderes,
Tu carne y Tu verdad en cruz, desnudas,
contradicción y paz, ¡eres quien eres!
Jesús de Nazaret, hijo y hermano,
viviente en Dios y pan en nuestra mano,
camino y compañero de jornada,
Libertador total de nuestras vidas
que vienes, junto al mar, con la alborada,
las brasas y las llagas encendidas.
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Salmo para Dar la Vida
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a -
EMD
Señor, dame la
valentía
de arriesgar la vida por ti,
el gozo desbordante
de gastarme en tu servicio.
Dame, Señor, alas para volar
y pies para caminar
al paso de los hombres.
Entrega, Señor, entrega
para "dar la vida"
desde la vida,
la de cada día.
Infúndenos, Señor,
el deseo de darnos y entregarnos,
de dejar la vida
en el servicio a los débiles.
Señor, haznos constructores de tu vida,
propagadores de tu reino,
ayúdanos a poner la tienda en medio de los hombres
para llevarles el tesoro
de tu amor que salva.
Haznos, Señor, dóciles a tu Espíritu
para ser conducidos
a dar la vida desde la cruz,
desde la vida que brota
cuando el grano muere en el surco
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Salmo del Seguimiento
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - EMD
Iré detrás
de ti,
si tú vienes a mi
buscando horizontes
más amplios para volar.
Iré a enseñar a todos
que tú eres libertad,
que sólo en ti se encuentra
el manantial,
la felicidad,
la verdadera paz.
Iré siempre en tu nombre
despojado de mis cosas,
buscando en la noche,
sediento de tu amor.
Iré a decirles a todos
que tú eres alegría,
la eterna oferta
de un amor total.
Iré a buscar camino
detrás de cada lucha,
donde los hombres sufren
su llanto y soledad.
Iré si tú me llamas
a ser siempre tu amigo
sin importarme nada,
pues tú eres mi caminar.
Iré diciendo a todos,
iré contando siempre,
iré entre los hombres
gritando la verdad
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Hazme Tú
Autor/a: Desconocido/a
Procedencia: Colaborador/a - EMD
Tú que eres amor,
invádeme
Tú que eres Santo, santifícame
Tú que eres Fuente viva, sáciame
Tú que eres Entrega, utilízame
Tú que eres Presencia, utilízame
Tú que eres presencia, envuélveme
Tú que eres Plenitud, lléname
Tú que eres Centro, céntrame en ti
Rebósame de Ti y muéstrame tu rostro
Hazme capacidad
Hazme silencio
Hazme tú
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